19 de Enero de 2018

Opinión

La luna llena

El eclipse fue visto en todas las latitudes del planeta, con excepción del extremo oriente de Asia y Oceanía.

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La luna llena de febrero, también conocida como luna de nieve, coincidió este año con un eclipse lunar durante la noche del viernes 10. Esta  coincidencia se hizo patente como la interposición de la Tierra entre el Sol y la Luna y proyecta una sombra sobre la superficie de nuestro satélite.

En este caso se trató de un eclipse lunar penumbral, se presenta cuando sólo la sombra externa más difusa de la Tierra cae sobre la Luna, causando un oscurecimiento más sutil que un eclipse parcial  o total, que es cuando parte o tode el satélite queda oculto.

El eclipse fue visto en todas las latitudes del planeta, con excepción del extremo oriente de Asia y Oceanía. La sombra se logró proyectar por primera vez sobre la Luna pasadas las 4 de la tarde del 10 de febrero, con un máximo entre las 6:45 y 8:50 p.m.

Apenas unas horas más tarde, el cometa 45P -también conocido como el cometa de Año Nuevo- tuvo su acercamiento más próximo a la Tierra. 

La presencia de una luna llena siempre nos ha traído la generación de historias, incluso algunas de terror. La realidad es que ni los comportamientos violentos, ni la actividad criminal, ni los ingresos hospitalarios, ni las complicaciones en un parto, ni la depresión, ni la supervivencia al cáncer o los accidentes automovilísticos tienen nada que ver con la supuesta influencia de la Luna en los seres humanos, ya que nunca se ha encontrado ninguna asociación entre el ciclo lunar y su efecto en todas estas situaciones.

Lo que sí está demostrado es que en la fase de cambio de luna a tres cuartos a luna llena ocurren vaciantes marinas, justo dos o tres días antes de que la Luna se encuentre en fase de lleno total, presentándose un alejamiento del mar en las costas de hasta 20 ó 30 metros de la línea donde rompe la ola.

En la flora debemos recordar que la fuerza gravitatoria de la Luna influye afectando la fotosíntesis, la germinación de las semillas y los movimientos para que la savia ascienda o descienda desde las raíces hasta la zona más alta.

Se asocia la fase entre cuarto creciente y luna llena al punto máximo de concentración de savia en la zona superior de las plantas; el plenilunio afecta el desarrollo de la planta en cuanto a su altura, y durante la luna nueva y la menguante en las raíces hay más concentración de savia. Es conocido que la Luna en posición ascendente tiene mayor influencia sobre la savia que en la descendente. 

Yo sigo disfrutando de ese gran espectáculo que nos dejó la luna mayor.

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