22 de Septiembre de 2018

Opinión

Mala memoria

La “campaña de contrastes” puede rendirle buenos dividendos a los partidos que o bien no han ejercido el poder o, mejor, a los que habiéndolo detentado no han cometido pifias garrafales con las que puedan responderles.

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Sólo queda medio tanque, pues, de manera casi imperceptible para muchos, ha transcurrido ya la mitad del tiempo de  la campaña, y las tendencias se van consolidando; las oportunidades para rectificar o corregir el rumbo se van agotando y las campañas que no han prendido difícilmente lo hagan.

Si los spots resultan un buen indicador de la estrategia de propaganda a nivel nacional, se puede observar que el PAN ha sufrido un escarmiento con su guerra sucia, pues ha retirado la propaganda negra a favor de una “propositiva”. Los datos de las encuestas indican una ligera baja en su nivel de preferencia, sin precisar sin embargo si es debido a la imagen de partido peleonero, ofensivo y grosero que se ganó a pulso o a la respuesta que le propinó el PRI con “Aguas con el PAN” y “¿Qué hicieron tus panistas por nosotros en 12 años?

No hay que olvidar que la “campaña de contrastes” puede rendirle buenos dividendos a los partidos que o bien no han ejercido el poder o, mejor, a los que habiéndolo detentado no han cometido pifias garrafales con las que puedan responderles. En este caso el PAN le apuesta a que la gente haya olvidado que gobernaron la República por 12 años y que, lejos de contribuir para solucionar los principales problemas de la gente, los agravaron.

Sus administraciones estatales y municipales tampoco han estado exentas de errores, desviaciones administrativas, abuso de poder y corrupción, como en el caso de Elías Padrés en Sonora y de la alcaldesa de Tinum y su padre, expresidente municipal.

Ciertamente requiere de una gran dosis de ingenuidad pensar que los demás contendientes se quedarán sin responder a la provocación o que no se allegarán los elementos necesarios para desacreditar los infundios o para devolver golpe por golpe. Eso o apostarle al olvido de la gente.

Como en el caso de la propuesta del candidato del PAN a la alcaldía de Mérida, Mauricio Vila, de un sistema de Transporte Inteligente de Mérida (TIM), en el que expone que su partido ha detectado la necesidad de que los ciudadanos puedan contar con un mejor servicio de transporte público y que sería conveniente que la autoridad municipal pueda tener injerencia en el mismo.

Lo expone como si las sucesivas administraciones panistas en el Ayuntamiento de Mérida no hubieran tenido nada que ver en ello, apostándole a que la gente haya olvidado que tales administraciones eran las responsables de ese servicio. Peor aún, que fue su actual candidato a diputado, cuando era alcalde, César Bojórquez, quien, reunión de Cabildo de por medio, decidió abdicar de tales responsabilidades cediéndoselas al Gobierno del Estado.

Parece que no está enterado de las no tan remotas decisiones de su partido, ni de cuáles fueron las razones que llevaron  a su correligionario a tomar esa decisión. Mejor que le pregunte antes de hablar, o de hacer propuestas de las que luego se pueda arrepentir.

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