25 de Mayo de 2018

Opinión

Que Malala los perdone

Calderón creyó negociar con los priistas grandes transformaciones patrióticas, entre ellas la privatización petrolera, para que luego lo mandaran al mismo lugar donde había mandado a las víctimas de la Guardería ABC.

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Pues con la obvia novedad de que los panistas otra vez fueron engañados por los choznos de don Plutarco. O sea, cometen siempre los mismos errores y al final terminan por lo regular brindando otra vez con extraños. En los tiempos de foximiliano ymartota, les hicieron creer que iban a pasar las reformas estructurales, se los llevaron a lo oscurito y los llenaron de promesas para que a la hora buena, los dejaran junto con la maestra Gordillo colgados de la brocha. A Calderón le pasó lo mismo: creyó negociar con los priistas grandes transformaciones patrióticas, entre ellas la privatización petrolera, para que luego me lo mandaran al mismo lugar donde Jelipillo había mandado a las víctimas de la Guardería ABC.

Y en el presente sexenio las cosas tampoco fueron distintas. Los pitufos volvieron a creer en el Gárgamel tricolor y volvieron a sufrir engaños y decepciones en el marco del Pacto por México. Los usaron, los vejaron y se quedaron con el crédito. Y por más que digan los choznos de Gómez Morín que las reformas eran suyas, el que las lució, las exhibió y se las apropió fue mi licenciado Peña Nieto.

Al PRD chuchista tampoco le ha ido bien. Todas esas alianzas y pactos no les han servido de mucho. Pensemos en el affaireguerrerense donde el PRI los ha dejado a su suerte siendo que son la ocasión de lo mismo que culpáis. Bueno, ni siquiera les consiguieron unos generosos créditos con el Grupo Higa para que se hicieran de una casita de interés social como la que el secretario Videgaray tiene en el club de golf en Malinalco, Estado de México. No se vale.

Eso sin contar la eterna promesa incluida de darle chance a la Constitución de la Ciudad de México, cosa por la cual Mancera lo ha sacrificado todo sin recibir más que migajas a cambio.

Pero ahí no termina la increíble y triste historia del cándido PAN y los priistas desalmados. Confiados en que se podían ganar algo derating encabezando la lucha contra la corrupción (sobre todo luego de escándalos con Montana, troches, moches y canibalismo pueril), ahora ven con terror cómo el PRI les birla la propuesta y la convierte en el guión de una loca película de impunidades y una triste canción de horror. Digo, por lo menos le hubieran dejado a la Auditoría Superior de la Federación un mendrugo de dientes para mordisquear a los trácalas.

¡Mil puntos para la corrupción!

Cuenta Darío Fo en el libro donde defiende a Lucrecia Borgia que los príncipes del Renacimiento no solo eran corruptos, sino también cultos.

Que los perdone Malala.

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