17 de Enero de 2018

Opinión

¡Malditas domésticas! vs. ¡Maldita lisiada!

No se les vaya a ocurrir gritarles a estos héroes de la ética laboral algo como lo que ha escrito ese humanista televisivo llamado Daniel Bisogno.

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Como si les hubieran dicho que la guerra de Corea iba a ser en Chetumal (o en Boca del Río, la nueva capital de Veracruz, según el licenciado Peña, que ha reconocido de manera inusitada que los presidentes también se equivocan; por eso, de manera solidaria, para mí la capital de Alaska será Guaymas), los diputados de Quintana Roo decidieron abandonar sus funciones para buscar mejores derroteros en calidad de candidatos de sus partidos para ser presidentes municipales, cual trapecistas polacos en los tiempos de la reforma educativa tropicalizada. 

Lo bonito es que en el Congreso local apenas si quedaron los de sistemas y los de intendencia (de los 23 legisladores que había, ya solo quedan 7, que de todos modos no devengan su salario), lo cual habla de que la mexicana alegría con la que se llevan las riendas de la patria. Igual no solo se trata de la búsqueda acomodaticia y oportunista  de saltar de puesto en puesto, sino que tal vez la idea de buscar mejores derroteros políticos y agua para llevar a su molino, se los dio un pajarito como al señor Maduro. Una avecilla que les explicó que la onda era dejar las curules para que sus votantes y el pueblo, al que desatinadamente medio sirven, se dieran cuenta de que de todos modos no hacen falta.

Solo espero que los empresarios de la zona no intenten demandar a estos diputeibols golondrinos por daños y perjuicios, igual como ha hecho la iniciativa privada acapulqueña contra los maestros de la CNTE, a pesar del lleno de turistas que se vivió en el puerto en Semana Santa, sienten que le perdieron. No hay que exagerar, si lo que los visitantes querían era ver al magisterio agitado como quien se da una vuelta por la Roqueta y Caleta-Caletilla. 

Digo, no se les vaya a ocurrir gritarles a estos héroes de la ética laboral algo como lo que ha escrito ese humanista televisivo llamado Daniel Bisogno —dicen que es el hermano secreto de Fabiruchis— de aquellos que colaboran y apoyan en las casas: ¡Malditas domésticas! Su tesis es que muchos pseudoartistas han sido traicionados por quienes los ayudan en sus leoneras, cuando es de sobra conocido que estos los tratan como Calderón y Lozano trataron a los electricistas, los de Mexicana y los niños de la Guardería ABC.

No faltarán los neuras que quieran condenar que a estos vivales de la real politik los condenen a escuchar el clásico de grito de Itati Cantoral: ¡Maldita lisiada!

De cualquier manera, nadie extrañará como antes su ausencia.  

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