21 de Noviembre de 2018

Opinión

Memorias de un estudiante en derecho

Los meses pasan en la universidad, no tenemos noción del verdadero derecho, en las primeras clases los maestros nos hablan en un idioma que no podemos entender...

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Primer día de universidad, me siento una persona adulta, no sé lo que quiero, pero está claro lo que siento: un apuesto abogado dedicado a ganar juicios en Nueva York; al menos eso nos han dicho las series legales en la televisión, donde sólo nos muestran un poco de lo mucho que es ser abogado; nos apasionamos y pensamos: así voy a ser, pero se nos olvida que no son más que actores siguiendo un guión para entretener a la sociedad.

Los meses pasan en la universidad, no tenemos noción del verdadero derecho, en las primeras clases los maestros nos hablan en un idioma que no podemos entender mucho. Te das cuenta que es algo tan esencial en la profesión y que tú no lo puedes entender, tantos conceptos, tantos detalles, tantas cosas que no pensabas; sientes que no vas a poder con tanto conocimiento. Tus maestros continúan, quedas asombrado por la sapiencia que ellos tienen, quieres ser como ellos. Quieres seguir estudiando y aprender todos los días un poco de lo mucho que saben tus líderes doctrinarios. 

Por fin llegó el momento, el añorado momento en el que soñabas: ir a tu primer trabajo como estudiante; acudes a tu nuevo centro de trabajo, te sientes el raro, el nuevo, el que no sabe qué hacer y como Sócrates decía: “Sólo sé que no se nada”. No importa, sabes que lo superarás, te pones a aprender a hacer los trámites, escritos, acudes a los juzgados a revisar expedientes.

Los días pasan, los meses transcurren, los semestres se acaban. Llegó el momento de la graduación. Crees que el camino ha terminado, pero no, apenas comienza. Te gradúas y de repente tu primer asunto solo y es ahí donde te das cuenta que lo que creías, pensabas o veías era el comienzo, porque tu conocimiento está en cero. Inicias una nueva etapa y todos los días lo demostrarás con conocimientos nuevos y con aprendizajes que le transmitirás a tus clientes. Tú, estudiante de derecho, no te detengas, que los obstáculos no te frenen; la profesión es un camino de resistencia no de velocidad, vive cada día y disfruta tu trabajo, ama lo que haces y vive con tus clientes la adrenalina del derecho en México.

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