20 de Abril de 2018

Opinión

Mi amigo diabético

Pese a su lucha ante la diabetes, Chino perdió la vista, lo que no fue impedimento para seguir de pie, hasta que sus riñones comenzaron a fallar.

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La diabetes se ha convertido en un conocido enemigo, en un amigo conocido. ¿Quién no sabe de alguien cercano que tenga esta enfermedad y que su día a día sea mantener un control de la patología para que su vida sea normal?

Chino, mi amigo, era un niño cuando le detectaron la enfermedad (tipo 1) y de repente todo cambió, ya no era el chiquillo gordito de la manzana, bajó de peso y su semblante en los primeros meses de que la diabetes se presentó era de un terrible desconcierto.

Con la ayuda de los médicos, su familia y amigos pronto comprendió que su vida sería diferente, aprendió a medirse la glucosa, a inyectarse insulina, a no comer tantos dulces, adquirió responsabilidades de un adulto en un cuerpo de niño.

Pese a su lucha ante esta enfermedad, Chino perdió la vista, lo que no fue impedimento para seguir de pie, hasta que sus riñones comenzaron a fallar y aquello se convirtió en una batalla complicada que concluyó hace unas semanas cuando a sus 30 años su corazón dejó de latir.

El mensaje es para quienes pueden evitar la diabetes tipo 2, porque en su caso Chino no lo provocó, su cuerpo simplemente no producía insulina, pero si se trata de esta patología en su tipo 2 que a tantas personas afecta debido a las altas tasas de obesidad, entonces no juguemos con el conocido enemigo, porque es muy triste perder a un amigo conocido.

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