22 de Septiembre de 2018

Opinión

Moda en las creencias

Nardone asegura que si a una persona deprimida se le pide que piense en cosas positivas simplemente se deprimirá más.

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Hace un año, el psicólogo italiano Giorgio Nardone afirmaba que el pensar en positivo para superar el dolor produce el efecto contrario. Decía que la idea: “Piensa positivo y todo irá bien” es un mito, tanto como el “pensamiento positivo”, idea según la cual pensar siempre en positivo producirá resultados positivos. Ideas semejantes sostiene la “ley de la atracción”: de acuerdo con ella uno puede atraer a su vida aquello que desee, ya que uno obtiene las cosas que piensa.

Nardone asegura que si a una persona deprimida se le pide que piense en cosas positivas simplemente se deprimirá más; pensar en positivo para superar el dolor sólo produce lo contrario. Afirmó que el pensamiento positivo es útil sólo cuando las cosas van bien, pues ayuda a que vayan mejor, pero forzar a alguien a pensar en cosas positivas cuando está atravesando situaciones trágicas o dolorosas sólo incrementará el problema.

En la ley de la atracción se encuentra la práctica de decretar. Consiste en una afirmación verbal o mental emitida por una persona con el convencimiento de que “las cosas sucederán tal como las está afirmando”. Se debe seguir una serie de pasos para decretar y se espera que todo lo decretado se cumpla. El mundo nos puede demostrar día a día que creer firmemente que algo se producirá tal como se espera no siempre concuerda con la realidad y puede llegar a generar fuertes frustraciones.

Que alguien decrete algo y se cumpla es una prueba irrefutable de lo certero del procedimiento, pero se ignoran abundantes casos en los que las cosas simplemente no suceden como las queremos; sin despreciar la importancia de mantener una actitud positiva, la realidad nos mete por los ojos la verdad de que una actitud positiva no siempre acaba generando resultados positivos.

El karma es una energía que viene de los actos de las personas; se dice que la realidad actual de un ser humano está determinada por los actos buenos o malos realizados en el pasado, traducido como: lo que aquí se hace aquí se paga.

Nuevamente la realidad nos señala que innumerables personas se pasan la vida entera abusando de los demás, atemorizándolos, explotándolos cometiendo toda clase de crímenes y bajezas y terminan sus vidas en la total seguridad y tranquilidad, mientras otros, siendo sinceros, amorosos, entregados  y luz toda su vida para el prójimo, acaban sus días en el abandono y la tristeza total.

El karma es un pensamiento interesante y sobre todo consolador, porque nos propone la justicia del universo sobre nuestras acciones, nos señala que cada uno de nosotros tendrá lo que merezca de acuerdo con sus actos; sólo que a muchos se les olvida que el karma funciona de una vida hacia la siguiente y no se aplica para la misma vida, por lo que no es posible esperar que la energía del karma de nuestros actos actuales tenga consecuencias en esta vida.

Mucho se comenta que el hombre es el arquitecto de su propio destino y la mayoría de nosotros parece aceptar esto como una verdad inmutable; sin embargo, me pregunto si un adolescente miserable, inculto y famélico en el África sahariana y muerto a manos de combatientes en una guerra civil fue el que construyó su propio destino; si  un indígena segregado de la sociedad mexicana por razón de su raza, sin oportunidades de trabajo, masacrado por conflictos políticos, es el arquitecto de su propio destino. Si bien existe para algunos la posibilidad de escapar de tan cruentos destinos, para la enorme mayoría no existe tal posibilidad.

Decir que el hombre es el arquitecto de su propio destino es una enorme mentira, pero también una gran verdad; enorme mentira porque, como en los casos anteriores, a muchos seres humanos los atropellan la vida y las circunstancias, pero es una gran verdad porque el ser humano puede elegir cómo vivir su vida. No podrá influir muchas veces en las circunstancias que le rodeen, pero definitivamente él decide cómo enfrentar esas circunstancias: con esfuerzo, alegría y amor o con temor, indecisión y tristeza. En ese sentido el ser humano es el único y verdadero arquitecto de su propio destino.

En cualquier caso la esperanza es indispensable en la vida de los seres humanos. Esperando lo mejor, pero sabiendo que la vida está llena de esfuerzos y dolores y no por eso es menos vida, ni menos digna de ser vivida; recordar que el ser humano es perfectible mas no perfecto y que hay que trabajar y esforzarse para poder llamarnos a nosotros mismos hombres y mujeres de verdad.

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