26 de Septiembre de 2018

Opinión

Morcillo, al Conalep

En un movimiento repentino, el ex alcalde capitalino Andrés Ruiz Morcillo asumió la dirección del Conalep...

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En un movimiento repentino, el ex alcalde capitalino Andrés Ruiz Morcillo asumió la dirección del Conalep, en sustitución de Manuel Aguilar Ortega, quien abandona la posición para efectuar estudios de postgrado, algo no tan usual en los dominios de la burocracia bien colocada.

Lo cierto es que Ruiz Morcillo ya tiene posición burocrática en toda forma, ya que se quedó sin silla de montar con la desaparición de la Secretaría de Planeación y Desarrollo Regional (Seplader).

El ex alcalde chetumaleño ya se lanzó abiertamente a la conquista de la diputación federal por la zona sur, candidatura pretendida por la diputada local priista Arlet Mólgora Glover.

De hecho, un puñado de políticos de la capital ha sido incluido en la tómbola de la suerte, entre ellos Pedro Flota Alcocer (dirigente estatal del PRI), Maritza Medina Díaz (diputada local del tricolor) y el alcalde capitalino Eduardo Espinosa Abuxapqui, quien ya fue diputado federal de 2006 a 2009.

Cuestión de comprobar si la dirección del Conalep altera las prioridades de Morcillo, quien por lo pronto ya tiene un puesto nada desdeñable, aunque no dejó de motivar la sed de superación profesional de Manuel Aguilar Ortega.

Muestran el cobre

Sin medir las consecuencias de sus actos, personal del Ayuntamiento capitalino dio una manota de pintura color cobre a monumentos de Chetumal, provocando una reacción tardía de la Subsecretaría de Cultura.

Las estatuas de Javier Rojo Gómez y Lázaro Cárdenas del Río tienen ese llamativo tono cobrizo –hasta de mal gusto, según muchos–, decidido por mandos menores que ignoran las restricciones establecidas por ley, y que en un descuido son capaces de dar un baño de pintura a los murales de Elio Carmichael.

Recordemos que a mediados de septiembre de 2013 la escultura de El Caballito –instalada en el Centro Histórico del Distrito Federal– fue severamente dañada porque a un equipo de trabajadores del Fideicomiso del Centro Histórico se le ocurrió la brillante idea de aplicar ácido nítrico a la obra inaugurada en 1804, y que tiene una aleación de bronce.

Los daños pueden ser irreparables cuando hay mandos y subordinados sin una pizca de cultura. La lección debe ser asimilada por los mandos medios del Ayuntamiento capitalino que hace unas semanas también pintaron de verde y blanco algunas de las obras del corredor escultórico.

La grilla en la Cámara Nacional de la Construcción (CNIC) está que arde, más intensa que en el PRD. No hay que perderlos de vista, ya que se están dando hasta con la cubeta y algunos socios están muy irritados, y con justa razón. En esta bronca a todo pavor sale a relucir Carlos Paredes Verástegui, para variar.

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