20 de Septiembre de 2018

Opinión

La muerte de los cetáceos

Tal vez el caso más sonado, sin embargo, sea el de la ballena de aleta encontrada el día 28 flotando cerca de Isla Cervera.

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Tan sólo en el mes de febrero fueron siete los ejemplares de mamíferos marinos a los que se halló sin vida en las playas de Yucatán, de manera concreta en costas del municipio de Progreso de Castro, puerto más importante de este bello Estado. 

Esta situación debe preocuparnos en serio y debe además encender señales de alerta para las autoridades, ya que este tipo de sucesos no son por ningún motivo “naturales”, aunque así lo haya expresado de manera muy desafortunada el veterinario que ocupa la titularidad de una delegación federal destinada al cuidado del medio ambiente y los recursos naturales de nuestro Estado. 

Según los resultados de las necropsias realizadas  a los cuatro primeros delfines encontrados en la zona de playa, estos ejemplares presentaban señales de daño producido por el ser humano, por medio de artes de pesca que dejan lesiones que no permiten seguir con vida a los hermosos ejemplares de la vida marina. 

Tal vez el caso más sonado, sin embargo, sea el de la ballena de aleta encontrada el día 28 flotando cerca de Isla Cervera, en el Puerto de Altura, y que fuera remolcada por pescadores hasta la zona del playón de Progreso, donde fue el escenario de los estudios que hicieron expertos de la Universidad Autónoma de Yucatán, quienes dictaminaron, en una primera instancia, que la muerte del gigantesco cetáceo se debió a “causas naturales”, es decir que no hallaron evidencias de daños producidos por la acción del hombre.

La ballena fue enterrada en la playa, pero sus órganos fueron llevados al laboratorio a fin de analizarlos con mayor detenimiento y verificar si el dictamen preliminar puede mantenerse. El esqueleto será el motivo central de un museo dedicado a la ballena que proyecta el Ayuntamiento de Progreso.

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La ballena de la que habla nuestro colaborador es de la especie rorcual, el segundo animal más grande del mundo, pues llega a medir hasta 24 metros de largo. Su alimentación es a base de pequeños peces y calamares que filtra a través de una dentatura que semeja una escoba y que se le conoce como barbas. Consume hasta 4,000 kilos de comida al día y llega a sumergirse hasta 800 metros en el mar. El animal que recaló en Progreso era un adulto joven .- Nota del editor

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