11 de Diciembre de 2017

Opinión

La mujer, el perro y el cántaro

Aquí contaremos la historia de como se formó el cenote Chen Já de Chocholá.

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En el tramo de la carretera entre Chocholá y Kopomá hay un cenote denominado Chen Já. Se cuenta que hace muchos años vivía allí una mujer muy agresiva. 

Ella salía de su casa siempre con un cántaro de barro para ir a buscar agua de un pozo lejano. 

En una ocasión, al retornar a su hogar encontró a su hijo, de pocos meses de vida, llorando. En ese momento vio al perro y le dijo: “Iré al pozo otra vez y tú vas a adormecer al niño”. La señora salió de nuevo y el perro se quedó a cumplir el encargo. Al rato, el bebé empezó a llorar. 

El animal, desesperado, le pidió ayuda al Diablo. Así que, cuando regresó la mujer, escuchó una voz que arrullaba al infante. Se acercó y no podía creer lo que vio: el perro mecía y cantaba al niño, el cual dormía plácidamente. Entre asustada y molesta, la señora quiso apalear al perro, pero éste, con la ayuda del Maligno, salió corriendo y en su huida botó el cántaro con agua que se rompió en el acto.  

Cuentan que el agua siguió saliendo del traste roto hasta ahogar a la mujer y al niño llorón. De paso inundó la casa y todo el terreno de los alrededores. Así se formó el cenote Chen Já de Chocholá.

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