¿Por qué el mundo es una selva de sufrimiento?

Muchas veces preguntamos ¿por qué el mundo es una selva de sufrimiento?, angustias, dolor, miedo y pesares y la respuesta es sencilla: ¡Por falta de amor!
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Muchas veces nos preguntamos ¿por qué el mundo es una selva de sufrimiento?, angustias, dolor, miedo y pesares y la respuesta es sencilla: ¡Por falta de amor!

Sabemos que existe el amor, pero no lo practicamos y no lo buscamos y esto es en nosotros, pero hay personas que desconocen que el amor existe.  Me refiero al amor divino, al Dios Amor. Cuántas personas en el mundo desconocen a Cristo y no han sido evangelizadas y están esperando esa buena nueva, la cual puede y debe de venir por tu boca, con tus acciones, pero sabemos mucho y no damos lo que sabemos.  No se te olvide: “No te puedes salvar sólo, tienes que salvar a tu prójimo, no tienes a Dios porque no difundes la obra de Dios”.

Hay que dar para recibir, y si quieres amor, tienes que llenarte de amor, pues nadie da lo que no tiene.  Si buscas amor, afecto, cariño, estímulo, tienes que empezar por darlo para poder recibirlo; empieza por tu esposa, dale amor de calidad, no sólo en cantidad.  Sigue con tus hijos: dales tu tiempo y orientación; están esperando que tú te abras a ellos y no que sólo les abras la cartera, porque ya tienen tu dinero, lo que ahora necesitan es tu amor, tu confianza y tu palabra. Y no me digas que no tienes tiempo, pues todos tienen tiempo para lo que aman; no tienes amor, por eso no tienes tiempo.  

Ya es hora que pongas orden en tu vida: primero a Dios, luego a tu familia y deja de último tu trabajo.  Haz invertido la secuencia y por eso tienes estrés y eres adorador del Dios-trabajo, y cada día tienes más angustia y depresión.  Vives infeliz porque no vives en gracia y vives de tu egoísmo.  La gracia de Dios no es algo, ¡es alguien! Es alguien, pues vive en ti, se manifiesta con tu amor y con tus obras, y por medio de ti Dios da el amor a todos tus semejantes.

Cuántas veces se nos ha dicho que nosotros somos la forma encarnada de Dios en este mundo, pero no lo entendemos o no lo aceptamos.  Hay que ser transmisores del amor de Dios con nuestras palabras, acciones y vida congruente. No digas cosas, mejor ejecútalas; hay que atreverse a ser diferentes, aunque te digan que estás fuera de onda y “es mejor ser santo que pasar por santo”.

Hoy Cristo te pide: “lleva mi buena nueva con tu voz donde haya silencios espirituales, da agua viva donde haya pobreza y escasez de amor, difunde la palabra de Dios en tu casa, trabajo y en la sociedad, no te avergüences de ser cristiano, habla con tu ejemplo y no se te olvide: “Tus huellas pueden ser la Biblia de muchos que te miran”.

¿Qué arriesgas tú por Cristo? ¿Cómo difundes su palabra? ¿Eres auténtico o eres católico de cumplimiento?... ¡cumples y mientes! Se ha dicho que México es un país pagano con supersticiones cristianas, porque nadie es congruente, íntegro y vive como piensa.

Hoy Cristo te llama a que seas su portavoz y difundas su amor con tu palabra y tus acciones, pues dando amor se logra todo en la vida. Pero “antes de hablar de Dios a tu enemigo, háblale a Dios como tu amigo”, y Él te dará más de lo que esperas: amor, felicidad, vida en abundancia, y como premio la vida eterna. Bien van las palabras de Alberione: “Oración y acción es la dinámica de la salvación”.