24 de Septiembre de 2018

Opinión

Nada es verdad ni nada es mentira...

La actitud es una manera de mirar y de pensar acerca de algo. Es la postura ante las personas y diversas situaciones de la vida.

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Los seres humanos, al cambiar sus creencias y actitudes internas limitantes, pueden cambiar los aspectos externos de sus vidas- William James, psicólogo          

¡Todo es según el color del cristal con que lo miras! ¡Qué cierto! Nuestras reacciones emocionales y de comportamiento no provienen de las personas, sucesos y eventos que están en el mundo exterior, sino de nuestra interpretación o evaluación de los mismos que se gestan en nuestro interior. 

La gran incógnita es: ¿quién ve la realidad tal cual es? El enemigo no está afuera, está en nuestro interior: el temor, la culpa, la ira, la envidia, los rencores, la vergüenza, etc. nos hacen dar traspiés por un mundo de niebla, sin  poder ver con claridad la realidad y las posibilidades.

Estoy convencida de que nuestras creencias y actitudes son los centros de control de nuestras vidas. Regulan nuestra visión y por lo tanto nuestras emociones y el empleo de nuestros talentos. Es como la persona que sufre miopía o visión corta. Hace falta ampliar la perspectiva. Poder ver no sólo con la mente  sino también con el corazón, la esperanza y la fe. Ver la luz propia y la de los demás, apreciar los matices y posibilidades en  nosotros y en los otros, así como en las diferentes circunstancias y situaciones de la vida. Se puede ampliar la visión cuidando no deslumbrarse con el sol intenso de las emociones. Todo cambio empieza en nuestras actitudes. Si hay un cambio de actitud se da un verdadero cambio. 

La actitud es una manera de mirar y de pensar acerca de algo. Es la postura ante las personas y diversas situaciones de la vida. Tenemos creencias y actitudes en la mente respecto a nosotros mismos, a los otros, al éxito y al fracaso, al dolor, al placer, al dinero, al poder, a la vida y a la muerte. 

Cuando se presenta cualquier situación en nuestra vida, el mensaje llega a la mente a través de los sentidos e interpretamos, evaluamos y se levanta una emoción que provoca un comportamiento subsecuente. Si observamos y revisamos nuestras creencias y actitudes, podemos cambiar una perspectiva de minusvalía, que es una actitud distorsionada porque niega la verdad de nuestra grandeza y del cúmulo de nuestras potencialidades. Esa verdad nos libera y nos muestra una realidad completamente nueva. Con los ojos de la fe se forman actitudes que nos conducen a la plenitud de vida y a la paz y libertad interior para una mejor actuación. 

Si tu creencia y tu actitud son de grandeza, así será tu vida. ¡Nuestro límite son las estrellas!  

¡Ánimo! Hay que aprender a vivir.

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