Nadie sabe, nadie supo…

El reto de la autoridad es darle racionalidad a un acto de desaparición que se antoja imposible.
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Domingo 10 de la mañana: Reforma, convertida en ciclopista; millares de personas atestando las aceras (muchas curioseando y comprando cosas en las carpas de la Feria de las Culturas Amigas); del orden se encargaban decenas de policías, y en los cruces y calles adyacentes abundaban vehículos oficiales de la Secretaría de Seguridad Pública.

A esa hora, a tan solo 15 metros de la célebre avenida y según creen sus familiares, de un tugurio en la calle Lancaster 12 jóvenes fueron levantados “por un comando”.

El caso se basa, como Roberto López informó anoche en MILENIO Tv, en un desconocido al parecer inexistente que envió un mensaje vía Facebook a la madre de una de las muchachas.

Lo cierto es que las familias no encuentran a sus jóvenes… pero también que las videocámaras de toda la Zona Rosa no registraron el misterioso levantón (o convoy alguno) y que no hay, o no ha dado la cara, un solo testigo fiable.

El reto de la autoridad es darle racionalidad a un acto de desaparición que se antoja imposible hasta para David Copperfield.