19 de Septiembre de 2018

Opinión

¿En esta Navidad, cuál es tu alegría?

Cuando recibes a Cristo en la ostia, Dios cumple su cometido: llegar a tu corazón.

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AJesús se le ha definido como el amor y la alegría.  Por eso en la Navidad, Cristo está cerca, no le cierres tu corazón. ¿En esta espera de la Navidad, cuál es tu alegría? ¿Será una alegría física: llenar el estómago y realizar tus placeres carnales? O prefieres una alegría que nunca se acabe y le dé paz y confort a tu alma.  Esa es la alegría del espíritu, ¡es el tener paz con Dios!.

En estas fechas hay que estar receptivo, pues Dios necesita de tu persona para manifestarse en dar su amor.  ¿Hoy estás en espera del amor de Cristo o estás conectado al dios-dinero y al dios-placer? Dios lucha por tu felicidad, pero tú luchas por ser infeliz. Hay que entender que la presencia de Dios en nuestra alma genera felicidad, paz y calma; es lo único que puede romper la soledad y darte la gracia espiritual que tanto le hace falta a tu alma. No se te olvide, la gracia de Dios no es algo, es alguien. Alguien que me escucha, que me comprende, alguien que me ama y desea mi felicidad en plenitud.

Cuando recibes a Cristo en la ostia, Dios cumple su cometido: llegar a tu corazón.  El único fin de Jesús es que seas feliz en la tierra para luego tener la dicha eterna con él en el cielo.  ¿Esta Navidad estás en espera de Dios?

Qué bella será la noche del 24 de diciembre si permites a Jesús-Niño nacer en tu corazón. Él te traerá todo género de dicha y felicidad. Su nacimiento desterrará la tristeza y la melancolía de tu alma, llenará ese vacío emocional que hoy padeces y se ha manifestado con insomnio, crisis de valores, depresión y enfermedad. Esta Navidad, Dios quiere darle nueva vida a tu espíritu con su pan, su palabra y su perdón. Pero...¿estás dispuesto a recibirlo en tu corazón?

Aceptamos a Dios cuando perdonamos y crecemos como seres humanos.  Errar es humano y perdonar es divino. Cuando manifestamos el amor de Cristo a nuestros semejantes conjugamos la frase del poeta: “Amar es el arte de hacer feliz a la persona amada”. Es ser depositario del amor de Cristo y generador de su amor, pues la alegría del corazón con Cristo constituye la vida del hombre y el contento le prolonga el hálito de la vida. (Biblia, Si-30)

El tener a Dios en el corazón le da salud a nuestra alma.  No te metas en el cuerpo licor, drogas y dinero; alimenta tu espíritu y enriquece tu alma de lo infinito que no se acaba: toma a Dios, es alimento a tu alma, es salud y vida. En esta Navidad tú tienes la oportunidad de elegir entre salud o enfermedad, amor o egoísmo, vida o muerte, Dios o el pecado.

Escuchemos al profeta que dice: “Alegraos, pueblo de México, que viene el Señor a traerles un bálsamo a sus penas y una esperanza a sus aspiraciones. ¡Aleluya!”.

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