23 de Septiembre de 2018

Opinión

¿Negocios y familia?

Combinar familia y negocios no es nada fácil, y la experiencia en países más desarrollados indica, con estadísticas, que es mejor evitarlo.

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Nadie cuestiona la importancia de la familia para el mexicano. Es fuente de valores, unión, amor y alegría. En las familias exitosas, sus miembros se apoyan en la adversidad, se perdonan rápido y olvidan tropiezos como si no tuvieran memoria. No es difícil de entender el interés de combinar familia y negocios en México.

Sin embargo, sus principales características pueden convertir a la institución más importante de México en un riesgo innecesario para quien anhele éxito en los negocios.

Debido a que la presencia e importancia de la familia varía a través de países y culturas, las investigaciones pueden arrojar conclusiones como esta:

"Las personas que dependen de la familia tienden a confiar, sobre todo, en la familia y menos en el mundo exterior. Por lo tanto, tienden a ser más introspectivos y desarrollan un nivel más bajo de capital social o de participación política", Paola Giuliano, de la UCLA Anderson School of Management.

Eso significa que cuando en una cultura los lazos familiares tienden a ser muy fuertes (lo que conlleva a los beneficios antes mencionados), habrá menos confianza en otras instituciones como el gobierno, bancos y otras empresas. Por supuesto, si alguien quiere hacer negocios debe confiar –y mucho– en las instituciones. 

A mayor fortaleza de la familia en un país, mayor debilidad de su economía. Por desgracia, la unión familiar tiene externalidades negativas.

Aun así, en México, la empresa familiar es demasiado común (95% de las medianas y grandes) y existe una incidencia a tener socios o contratar directivos de la propia familia… la pregunta es: ¿cuál es la probabilidad de que la mejor persona para dirigir el departamento sea un consanguíneo?

En muchos casos, las principales razones para tener a un miembro de la familia involucrado en la organización no están relacionadas con su talento.   

 Además, las familias no están libres de problemas y combinarlos con los organizacionales podría poner a los miembros en jaque: ¿soy hermano o socio?, ¿primo o empleado?, ¿cuñado o jefe?

 Y otro tema a tomar en cuenta: la transición generacional en las empresas familiares. ¿Qué ocurrirá cuándo el emprendedor exitoso decida heredar la compañía a sus hijos? ¿Y éstos a sus propios hijos?

Combinar familia y negocios no es nada fácil, y la experiencia en países más desarrollados indica, con estadísticas, que es mejor evitarlo.

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