16 de Noviembre de 2018

Opinión

¡No se vale!

La hostilidad es una emoción que surge de la enemistad, de la mala voluntad y se expresa como “mal genio” “impaciencia” y/o “queja”.

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Cómo quieres ver el sol naciente, si siempre estás mirando hacia el poniente.- Refrán japonés  

¿Te quejas a menudo?, ¿tienes problemas y conflictos con varias personas?, ¿ves las situaciones complicadas, difíciles de superar? y ¿tus metas como casi imposibles de lograr? Si tu respuesta es sí, perteneces al grupo de los “quejumbrosos” que siempre encuentran motivo para quejarse. 

La queja es un lamento, una demanda, un reproche, un disgusto, un reclamo que lo único que logra es alejarnos de las mejores personas. ¿A quién le gusta estar con alguien que a todo le encuentra “peros”? Esto sólo produce más insatisfacción y descontento, es reflejo de emociones reprimidas que enferman no sólo a nuestros pensamientos sino también al cuerpo. 

Hay quienes vuelven la queja un hábito, sin darse cuenta que así se encadenan más a lo pasado y a la dificultad. Muchas personas guardan dentro de sí hostilidad y enojo; quizá fueron maltratadas y manipuladas durante años, y en vez de haber puesto límites, hablado a tiempo y sanado sus heridas, hoy hieren a los que están cerca y que les ofrecen una nueva oportunidad. 

La hostilidad es una emoción que surge de la enemistad, de la mala voluntad y se expresa como “mal genio” “impaciencia” y/o “queja”. Ahora bien, ¿es posible salir de la queja y llevarse bien con uno mismo y con los otros? Sí lo es, si se reconoce con humildad que se está viviendo preso de “la queja”. Consideremos algunos puntos que pueden ayudarnos:

-Si NO me lo dicen cara a cara, NO lo tomo en cuenta. “No juego a los chismes”. 

-Sólo me concentro en lo importante.  Los grandes propósitos no desgastan, los retos nos motivan e impulsan a seguir, nos mantienen “jóvenes” renovando fuerzas cada mañana. 

-No pierdo tiempo con personas inadecuadas, negativas, cansadas y ociosas. No desperdicio mi energía. 

-Desarrollo y tengo fe en mis potencialidades. El potencial es una fuerza no liberada, un poder no usado, una reserva maravillosa que no se agota. 

-Estar bien conmigo [email protected] es lo más importante. Cuidar mi bienestar, cuidar mis palabras ya que tienen poder. “Dime como hablas y te diré que te sucederá”. 

Todo lo honesto, lo justo, lo positivo es digno de pensarse y de ser hablado. Hay que usar la inteligencia y no la reacción emocional; se puede abrir la mente para escoger siempre “de lo bueno, lo mejor”.   

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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