19 de Octubre de 2018

Opinión

No a la violencia

La situación de injusticia puede fácilmente llevar a una espiral violenta que sufrirá el pueblo más que nadie.

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Olvidemos que entre los policías abatidos en Dallas por el francotirador Micah Xavier Johnson no todos fueron blancos y que ninguno de ellos fue culpable de las muertes de negros a manos de la policía en otros estados de la Unión Americana durante mucho tiempo. Quedémonos en la rabia justa de una minoría que viene de ser esclavizada, discriminada e insultada por varios siglos sin que la integración se cumpla del todo, aun cuando  el presidente de los Estados Unidos sea negro, cosa impensable (calificable como inmoral) en tiempos del sueño que tuvo Martin Luther King.

Quedémonos en los espacios de la revancha, anglicismo adoptado por nuestra lengua, con su connotación visceral. Es más, aceptemos que hubiese una auténtica cacería de negros por policías blancos y que la violencia escalara categorías mayores a errores y excepciones, para alcanzar las puras y duras represiones e injusticias. ¿No nos hace sentir un poquito, admitámoslo, un poquito satisfechos lo que hizo el francotirador negro Micah Xavier Johnson, en Dallas, en tanto que somos también minoría de hispanos maltratados, con territorios arrancados, e insultados incluso por un candidato presidencial? 

Si la respuesta es sí, significa que estamos en peligro, individualmente, en cuanto colectivo discriminado y como seres humanos. La respuesta, en todos los casos, debe ser no. No a ninguna violencia porque toda forma de revancha se revierte sobre aquel que la ejecuta. 

Eso pensó Martin Luther King y eso ha permitido que las condiciones de los negros sean objetivamente mejores hoy de lo que eran en su tiempo, al grado de que haya podido ser presidente Barack Obama, por más que teorías de los complots lo muestren como un blanco disfrazado de negro.

La no violencia surgió del anarquismo frente a su otra rama, la acción directa, que precipitó la Primera Guerra y rebasó las doctrinas anarquistas de Tolstói. Pero sus discípulos Gandhi y Luther King lograron objetivos admirables gracias a la no violencia. 

Mientras escribo, hay manifestaciones no violentas en Estados Unidos pero puede haber francotiradores apostados. Y en México, la situación de injusticia puede fácilmente llevar a una espiral violenta que sufrirá el pueblo más que nadie.  
No al racismo y a ningún tipo de injusticia o discriminación, así como no a la violencia.

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