19 de Septiembre de 2018

Opinión

Ocupémonos

Nos queda muy claro que sólo personas con un don especial realizan arte, ya que no todos tenemos la habilidad de crear una pintura...

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Nos queda muy claro que sólo personas con un don especial realizan arte, ya que no todos tenemos la habilidad de crear una pintura que se muestra en un museo o demostrar nuestra habilidad para la danza en una temporada de ballet. 

Si bien es cierto que tenemos una noción de lo que significa el arte, vale aclarar que los estudiantes también deben crecer teniendo conocimiento de todas las expresiones que engloban a este término. 

Siempre se toma en cuenta materias como el español o las matemáticas, pero muy pocos toman en cuenta un curso que permite formar la capacidad creativa de los niños. Y de verdad no exagero cuando afirmo que si dentro de los planes de estudios, de preescolar y hasta la universidad, se incorporan materias relacionadas a las bellas artes, formaremos personas con una sensibilidad que les permita elevar el espíritu, así como conocer su yo interno, fuera de dogmas y con un amplio criterio. 

No olvidemos que las artes están vinculadas íntimamente a los sentidos y que estos nos nutren para una vida plena. Queda claro que no es posible enseñar a nadie que sea un excelente pintor o el mejor músico del país; las personas nacemos con habilidades y si estas se refuerzan y practican, entonces, pueden llegar muy lejos y con la enseñanza de las diferentes expresiones del arte, uno puede generar interés y curiosidad por practicarlas.

Pero si a un niño ni siquiera le mencionan sobre estos temas, lógicamente no tendrá ni la más mínima idea de esto. Ocupémonos no sólo del desarrollo intelectual de los niños, sino también porque practique alguna expresión del arte que le permitirá el poder desarrollar en gran manera sus habilidades creativas y expresionistas. 

Está demostrado científicamente que el estudio de las bellas artes, desde edad temprana, cultiva en el ser humano una sensibilidad que lo lleva a desarrollar una ética muy sólida en su vida adulta. La música permite concentración, profundizar nuestro interior, despierta el sentido del oído y nos hace más perceptivos; y cuando la escuchamos en forma melódica nuestro sentido del ritmo se agudiza. 

La música no soluciona conflictos, pero sí puede contribuir a crear escenarios de paz y convivencia entre pueblos que en teoría son enemigos y están enfrentados hace décadas. Hasta la próxima semana.

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