15 de Diciembre de 2018

Opinión

¡Ódiame más!

Aunque se cree El portero del milagro cuando Cordero es como el Chuletilla Orozco.

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No es tiempo para los azules. De la misma manera en que el Cruz Azul aseguró que su afición lo odiara más en el momento en que le cedió el primer turno para los penales al Chuletita Orozco, que a leguas se veía que estaba más asustado que el góber suplente de Michoacán (además, cualquiera que le digan chuletita y no chuletón, debe estar invitado a no participar de los momentos decisivos en un encuentro), el PAN parece muy interesado en que también lo odien mayoritariamente sus fuerzas vivas al tener como aspirante a la presidencia del partido a Mr. Bean Cordero.

Aunque se cree El portero del milagro cuando Cordero es como el Chuletilla Orozco de los blanquiazules, no solo por su melifluo pasado calderónico del que dice sentirse orgulloso (que es como estarlo de una sífilis mal tratada), sino por su manera de hilvanar derrotas consecutivas. Cómo estará la cosa que ahora que reapareció Chepina Vázquez Mota después en el anonimato y a pesar de que ya casi nadie se acordaba de ella (salvo la candidata panista en Matamoros que supuso que la fallida candidata podía serle útil), parece un personaje con más empaque para sacar al PAN de la barranca.

Y a pesar de que Cordero ha decidido esperar a las elecciones en Chihuahua para luchar por el poder en el PAN, ya tiene de facto el apoyo incondicional del senador Javier Lozano, al que poco le falta para encuerarse como Azcárraga y ponerse peor que El Piojo para celebrar a su candidote.

Como quiera que sea, es previsible que esta probable batalla entre Chepina y Cordero no sea, como sucedió la primera vez por la candidatura, un derroche de inteligencia, carisma y sensibilidad, puede ser más entretenida que lo que hemos visto en los agarrones con Gustavo Madero que se siente como Papá Pitufo regañando al Pitufo Filósofo. Ahí por lo menos habrá algo de emoción y no puras copias chafas de los programas de Jaime Maussán.

Pero seamos sinceros, es más fácil que La Máquina cementera se recupere de la derrota contra el América mediante una lobotomía en conjunto, a que Acción Nacional se levante de la lona en la que parece reptar a gusto. Así que la única manera en que los panistas puedan comenzar a salir de la terapia intensiva de las luchas fratricidas post Jelipillo, es que los grupos antagónicos se unan como un solo hombre para encontrar a Chico Che Granier y llevarlo a que comparezca metido en una caja de huevo El Calvario.

Es eso o, a manera de exorcismo, hacer un mantra al ritmo de: “Ten cuidado con el blanquiazul, aquí abajo en este mundo material”. Y con playeras “Ódiame más”.

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