12 de Diciembre de 2017

Opinión

Un par de zapatos

¿Qué puede decirnos de la vida un par de zapatos que esperan en silencio a ser usados por un hombre que jamás volverá a abrir su armario?

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¿Qué puede decirnos de la vida un par de zapatos que esperan en silencio a ser usados por un hombre que jamás volverá a abrir su armario?  

Un hombre saludable, en la plenitud de su vida se levanta temprano. Todavía no ha salido el sol pero ya está en la cocina, preparándose un café, mientras piensa qué atuendo ponerse: un pantalón oscuro, camisa azul celeste, cinturón y zapatos negros.

Este hombre joven, de excelente salud, sin ninguna enfermedad previa, empieza el día ocupándose de sus asuntos y soñando con la vida que tiene por delante. Y entonces, de repente se desploma frente a la estufa dejando escapar un pequeño suspiro. La vida se convierte en muerte; sin previo aviso, su existir se detiene.

En el cuarto contiguo su esposa y su hijo -de menos de un año-, arropados entre mantas, aún duermen, disfrutando unas horas más de sueño. Ella ya no es esposa sino viuda, y el niño, que no está en edad de comprender, despertará siendo huérfano de padre.

La noche anterior, echados sobre un tapete improvisado con colchas y toallas, juegan en familia; agregan otro cubo de plástico a la torre que crecen para deleite del niño, quien fascinado toma el de color más llamativo, derrumbando en el acto la obra de mamá y papá.

Entonces el padre se sienta, toma a su hijo en brazos y le entona una canción; incluso cuando el niño ha cerrado los ojos para dormir, la voz del padre sigue hablándole en la oscuridad.

Esta  fue la última vez que escuchó su voz. De un día a otro nos podemos ir, hay que estar preparados para estos eventos en todos los sentidos: espirituales, económicos pero sobre todo familiares y con los amigos. Es de inteligentes prepararse para esa inevitable partida

Un par de zapatos siguen allí como vestigios de la vida de un hombre; fantasmas tangibles condenados a vivir en un mundo que ya no les pertenece.

¿Qué queremos que digan de nosotros nuestros zapatos cuando ya no estemos (ya que fueron testigos de lo que dejamos y de lo que sembramos)?

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