21 de Septiembre de 2018

Opinión

"¡Párese derecho y apunte bien…!"

El 'Che' fue un soñador, desafiante, libertador, un hombre sencillo que incluso, siendo director del Banco Nacional de Cuba.

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No soy un libertador. Los libertadores no existen. Son los pueblos quienes se liberan a sí mismos.- Ernesto “Che” Guevara

El 14 de mayo se cumplirá un aniversario más del natalicio de Ernesto Guevara de la Serna, mejor conocido como el “Che”. No es fácil referirse a este personaje, porque es seguidor de una ideología política en crisis y cuya defensa puede generar prejuicios. 

Empero, independientemente de estar o no de acuerdo con el socialismo, la personalidad del “Che” es digna de ser considerada de las más cautivadoras, fascinantes y originales en la historia moderna. 

Era tan inteligente que lo más probable es que, si viviera, ya hubiese modificado su ideología marxista ortodoxa por una ideología social más laxa, acorde con los tiempos que vivimos, sin renunciar a sus posturas estatistas, que hoy, lejos de desaparecer, se están modificando y adaptando a las nuevas realidades.

El “Che” fue un soñador, desafiante, libertador, un hombre sencillo que incluso, siendo director del Banco Nacional de Cuba, realizaba trabajo voluntario de albañil los domingos y convivía con las personas más humildes sin ningún prejuicio social. Los billetes que emitía el banco los firmaba con un simple “Che”. 

Siempre con su boina de la resistance, barbudo de la Sierra Maestra, padeció toda su vida de asma; encarnó como pocos los sueños de libertad, igualdad y justicia social hoy día en duda ante el utilitarismo y la ganancia maximizada. 

El “Che” fue un hombre íntegro, que hacía mofa de sí mismo. Como toda persona también tenía sus contradicciones; finalmente argentino, nunca agradecía ni saludaba emotivamente a nadie. Se sabe que aunque nació en Rosario y decía que era de Rosario Central FC, su verdadera pasión futbolera era River Plate.  

Como todo asmático, nunca fue un gran deportista a pesar de que siempre lo atraía la actividad deportiva. Era, además, bastante descuidado de su arreglo personal, a tal grado que, antes de dar un discurso en la ONU, su asistente se da cuenta que no llevaba calcetines y termina usando  los del piloto de la aeronave que lo trasladaba.

Perseguido por la CIA, muere asesinado en Bolivia y con sus últimas palabras cerró con broche de oro su coherencia política, al dirigirse al hombre que lo apuntaba con un rifle: “¡Párese derecho y apunte bien, que está por matar a un hombre!”. Moría el hombre, nacía el mito.

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