20 de Mayo de 2018

Opinión

Pasión, distracción y realidad

Cuando las oportunidades no se ven o no se aprovechan son lo mismo y no necesariamente porque...

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Cuando las oportunidades no se ven o no se aprovechan son lo mismo y no necesariamente porque alguien o algo distraiga. Eso, sin el afán de romper con el ambiente futbolista que se vive, se sustituye con lo que alimenta a muchas cabezas: El logro de los demás que llena lo que uno nunca hace.

Las oportunidades siempre están; de lo único que se trata es de materializarlas o luchar por ellas, o a veces (desgraciadamente) acostumbrase en ver sobre quién proyectarse y seguir con una vida de sueños. Por ello verse en un grupo de deportistas y esperar a que ganen se convierte en su triunfo.

Todos tienen sed, eso parece, pero al igual que Pedro, o por así decirle, uno más de los que llegaron a este destino con ganas de hacer algo, termina por conformarse y gritar gol o ver que los demás hacen y proyectarse y ganar y perder.

Pedro llegó para luchar, tenía un sueño como muchos, y ahora resulta estar en las estadísticas donde se ahoga, dentro de los que no son más que números, los que fallaron, los que no producen económicamente nada, los que no tienen trabajo, los que, aún así, festejan el triunfo de un gol de un grupo de personas que siguen sueños y por lo menos los luchan.

Y entonces dónde quedó esa parte de ser y luchar y esforzarse, y lograr, se lo pregunta Pedro y de inmediato se responde: No hay oportunidad de nada. Y prefiere ver el partido y gritar. 

Es más fácil no hacer nada, o hacer que se hace; que el trabajo sirve pero a veces de nada, que las alegrías a veces vienen con los esfuerzos de otros, de un grupo de futbolistas por ejemplo, que si pierde serán parte del grupo de los que no avanzan.

Y mientras otros hablarán de distractores… para manipular las políticas y las leyes…

No hay distractores, ese es uno mismo, al que le interesa, pese a sus fracasos o ante la falta de sueños cumplidos. El distractor no lo pone nadie, el distractor es uno y su falta de ambición, por dejar en los demás que todo funcione.

Pero seguirán, al parecer, los días en los que muchos sueñen con los logros de los demás, y está bien, siempre y cuando sean compartidos, siempre y cuando inspiren a ser mejores. Pero Pedro sigue ahí, a la expectativa de que su equipo gane.

Pedro no se siente distraído por el fútbol mientras la vida política y económica del país sigue, antes de los partidos del Mundial no se interesaba por el trabajo de los gobernantes o las leyes.

Pero como dijo la abuela, mientras tengan circo, las personas olvidan sus penas, se distraen porque quieren evadirse hasta de ellos mismos.

Por lo pronto Pedro sólo piensa en este domingo que viene, pide prestado porque no tiene chamba pero el tema no es ese, es este domingo, dice con emoción.  

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