13 de Diciembre de 2018

Opinión

Paso firme

Yo no sé por qué los jóvenes creen que es una carrera de velocidad, y que deben aspirar a todos los puestos de elección popular en el menor tiempo posible.

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Uno a veces tiene la costumbre de andarle diciendo “candidato” a los políticos. Resulta apropiado ya que eventualmente todos tienen la aspiración de una candidatura, pero cuando se van acercando las fechas de, efectivamente, nombrar candidatos, es muy chistoso ver cómo se delatan.

Les cambia el rostro, la sonrisa es más amplia y hasta les brillan los ojos. Acá entre nos (por favor no lo vayan a comentar con nadie), cuando sé que alguno anda “sonando” y por casualidad lo conozco y me lo encuentro, me gusta decirle que ya me enteré que anda en plena campaña, nada más para ver su reacción. De inmediato sé si de veras anda haciendo méritos o si de plano no le preocupa el asunto. 

Sin duda, los más entusiasmados son los jóvenes. Yo no sé por qué creen que es una carrera de velocidad, si es que cabe la expresión, y que deben aspirar a todos los puestos de elección popular en el menor tiempo posible. Por alguna causa desconocida piensan que, si no están en campaña, no están en el ojo público. 

Y aquí viene la pregunta: de todos los jóvenes que tenemos en el ámbito de la política, ¿a cuántos podemos atribuirles un logro significativo? ¿Que podamos decir: ah si, fulano hizo esto cuando fue diputado/secretario/funcionario? 

Yo sólo podría nombrar a uno. 

La mayoría de los jóvenes no han sabido apreciar lo afortunados que han sido de que a sus pocos años y sin nada de experiencia ocupen puestos de primer nivel en los gobiernos, ya sea por nombramientos o por elección popular. Y han sido desagradecidos al botar sus responsabilidades para buscar otro puesto, sin haber hecho alguna contribución importante, pero, sobre todo, sin haber aprendido de qué se trata el servicio público. 

Hace unos días venía de regreso en un viaje relámpago. Como es costumbre, me encontré platicando de política con la persona a mi lado. Ella, abogada, me contaba que hace varios meses le habían hablado de una asociación para apoyar a un político que quiere ser diputado federal. Ella había aceptado, pero hasta la fecha todavía no sabía qué actividades debían hacer. Es más, ni sabía bien el nombre de la persona, que por cierto es un delegado federal, o dónde trabajaba. Francamente estaba desilusionada porque, decía ella, no tenían ninguna organización y parecía que no sabían qué hacer. 

Esa es la situación de la mayoría. Creen que porque acompañaron a sus papás o padrinos/madrinas ya son expertos, cuando la realidad es que son expertos en nada. Alguna vez un shaman maya me dijo que no quiera hacerle su trabajo al tiempo. Bueno, ese mismo consejo les doy. Quédense donde están, aprovechen sus puestos de primer nivel, aprendan, trabajen y den resultados. Háganse de un nombre y de una buena reputación. Ya que sean conocidos, apreciados y admirados, entonces será el momento de buscar ser candidatos.

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