23 de Mayo de 2018

Opinión

Pensando en el Planeta

Esta semana, como muchas de este año, tuve la oportunidad de aprender a conocer el mundo más de cerca...

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Esta semana, como muchas de este año, tuve la oportunidad de aprender a conocer el mundo más de cerca. Aquí, en el maravilloso Quintana Roo, líderes del mundo en lo que se refiere a proyectos sustentables y energía verde se reunían para discutir sobre gases menos peligrosos, inversión en combustibles amigables, conservación de especies animales y otros programas.

De pronto pareciera aparecer una esperanza para quienes se dedican a cuidar el medio ambiente, ya sea de forma profesional o simplemente porque nos preocupa la ecología. Pensar que en un mismo sitio se reúnen quienes dirigen los gobiernos de países y pretenden aportar no sólo recursos, sino también proyectos, emociona, por lo menos a mí. Y entonces leo que según la presidenta y directora ejecutiva del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Naoko Ishii, México tomó un rol de liderazgo en la reposición de recursos donde incrementó su participación a 20 millones de dólares, que también abrió la puerta para que otros donen dinero.  

Sin embargo, me pongo a pensar que no es suficiente, porque también escucho las voces de alarma de quienes dicen que el tiempo se acaba y hay que contener el cambio climático. Y recuerdo los comentarios del calor exagerado en la Península de Yucatán, las granizadas de tamaños asombrosos que afectaron a varias ciudades del centro de la Republica Mexicana y las historias sobre la dimensión de los bosques que perdemos todos los días, o el tamaño del hielo en un Polo Norte que desaparece a gran velocidad, ¿será todo resultado del mismo problema?

Cada vez son más los días que permanece el calor y más altas las temperaturas que aguantamos, mientras disminuye el número de hectáreas verdes por población. Pareciera que son más los que evitan un contacto con la naturaleza al solicitar permiso para tirar árboles porque sus raíces crecen y destruyen las banquetas o terrazas, otros porque las hojas caen y dejan basura en las calles. Lo menos complicado es desaparecer las plantas. ¿Qué daño le estamos provocando al planeta?

Con ello deberíamos aprender a respetar los tiempos del planeta, a dejar de destruir nuestra naturaleza, a escuchar a los que saben y que han demostrado que se puede construir y comercializar desde destinos turísticos hasta empresas fabricantes de aparatos eléctricos.

El llamado de los asistentes a la Asamblea del Fondo para el Medio Ambiente Mundial fue a la creatividad y la participación de acciones que ayuden a combatir la deforestación, las emisiones de gases contaminantes, a cuidar el agua, la tierra, la fauna y la vegetación.

En Cancún existen esfuerzos de la sociedad por la conservación de la tierra o por lo menos, para  disminuir la basura que ponemos sobre ella. Hay programas como el Reciclatón, que se realiza el último sábado de cada mes en diferentes sedes a las que se puede llevar desde papel y cartón hasta envases de vidrio o Tetrapak; llegan a juntar hasta 14 toneladas de diversos productos.

Cada quien desde su trinchera debería aportar su granito de arena. En mi caso, en la oficina donde laboro, disminuimos el número de hojas de papel que se utilizan cada 30 días en cerca del 60 por ciento en un año, mientras que la cantidad de cartuchos de tinta utilizados también bajó.

En mi casa, el refrigerador es el único aparato eléctrico que se queda conectado a la energía de forma permanente. Todos los demás, incluida la televisión, son desenchufados todos los días, lo que además de permitir un ahorro en el consumo de luz, da como resultado una disminución del calor en la vivienda.

Al final, no pretendo enseñar a nadie cómo o qué debe hacerse para ayudar al planeta, sólo creo que todos podemos aportar algo de creatividad para que la tierra en que vivimos deje de protestar a través de los cambios climáticos. Hoy comienza la temporada de huracanes y sólo espero que no sintamos la agresión de  los vientos y el agua en una tormenta tropical, mientras espero que una persona más se sume a esta ocupación de hacernos parte de la solución y no del problema. ¡Qué Dios nos bendiga!

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