18 de Diciembre de 2017

Opinión

El petróleo y la contaminación

Un mal manejo de las actividades de exploración y explotación de petróleo puede ocasionar daños considerables a nuestro ambiente.

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En estos días hemos escuchado hablar de la posibilidad de que barcos especializados estén realizando estudios de exploración sísmica para la determinación de la existencia, en calidad y cantidad, de hidrocarburos frente a las costas de Yucatán.

Esta situación ha desencadenado una serie de comentarios que incluyen la posibilidad de atribuirle a estas supuestas investigaciones la muerte de mamíferos marinos que ocurrió en los primeros meses del año y de la que fuimos testigos por el arribo de los cuerpos a nuestras costas. No hay ningún dato proporcionado por las autoridades que confirme la presencia de estos barcos de prospección sísmica, a pesar de que pescadores aseguran haberlos visto a una distancia considerable de la costa. 

Un mal manejo de las actividades de exploración y explotación de petróleo puede ocasionar daños considerables a nuestro ambiente. La contaminación por petróleo se produce por su liberación accidental o intencionada en el  ambiente, provocando efectos adversos sobre el hombre y el medio, directa o indirectamente; este tipo de contaminación involucra todas las operaciones relacionadas con la explotación y transporte de hidrocarburos, que conducen inevitablemente al deterioro del ambiente.

Afecta en forma directa a suelo, agua, aire, y a fauna y flora. Esto se debe al desmalezado y alisado del terreno y al desplazamiento y operación de equipos pesados. Pero también los derrames de petróleo y los desechos producen una alteración del sustrato original en que se implantan las especies vegetales dejando suelos inutilizables durante años. La contaminación de las aguas superficiales se presenta por el vertido de petróleo y otros desechos que produce disminución del contenido de oxígeno, aporte de sólidos y de sustancias orgánicas e inorgánicas. En las aguas subterráneas, el mayor deterioro se manifiesta en un aumento de la salinidad, por contaminación con el agua de producción de petróleo de alto contenido salino.

Hay que puntualizar que el gas natural está formado por hidrocarburos livianos y puede contener dióxido de carbono, monóxido de carbono y ácido sulfhídrico. Si el gas producido contiene estos gases,  se quema. Si el gas producido es dióxido de carbono, se le lanza al viento. El venteo y la quema de gases contaminan extensas zonas en la dirección de los vientos.

Esperemos que los augurios sean muy distantes y no nos atrape el desarrollo petrolero a corto plazo.

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