17 de Octubre de 2018

Opinión

“Plan con maña” en el centro de Cancún

El aún inconcluso “andador cultural” de la avenida Sunyaxchen motivó el enojo de empresarios y vecinos del sector...

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El aún inconcluso “andador cultural” de la avenida Sunyaxchen motivó el enojo de empresarios y vecinos del sector. El argumento principal es que la autoridad municipal ha postergado otras acciones, urgentes y menos costosas, debido a supuestos intereses.

Quienes habitan las supermanzanas 24, 25 y 28, principalmente, critican el altísimo presupuesto de 2 millones 100 mil pesos; la destrucción del área verde para poner cemento, lo cual “afea y acalora más”; la colocación de materiales de una aparente calidad regular, evidenciado con las lluvias recientes; el complicado tráfico vehicular agravado por una clínica con dinamismo constante; la estrechez de la obra que pone en riesgo a transeúntes por ser avenida con doble sentido, y a metros de dos lugares emblemáticos con graves problemas de inseguridad, inundaciones e imagen en general: la avenida Yaxchilán y el Mercado 28. 

Cuando reventó el problema, funcionarios del Ayuntamiento expresaron que los opositores están en contra de la cultura por ser este un corredor dedicado a las manifestaciones artísticas; sin embargo, los involucrados, agrupados en Actuemos ya por Cancún y la Asociación de Empresarios de la Yaxchilán encabezados por Antonio Cervera, demostraron que hace más de un año presentaron a la autoridad un bosquejo para un andador desde la avenida Cobá hasta la Uxmal. Ese proyecto tenía un presupuesto de 300 mil pesos y un objetivo en torno a la seguridad, pues con ese ambiente ameno se atacarían delitos cometidos en la avenida Tulum, como la prostitución masculina y femenina o la venta de droga, entre otros.

Contrario al cimentado en la Sunyaxchen, el de la Tulum pretendía reparar banquetas y aceras, ordenar anuncios, integrar el área con el Palacio, el Parque Las Palapas y la Yaxchilán, así como fomentar la convivencia en un espacio más amplio y con estacionamiento. La idea, claro está, era convertirla en obra útil ya que se mejoraría la dinámica, la imagen, la seguridad y la convivencia.

El problema es que en el caso de la Sunyaxchen no se conocen todavía los análisis urbanísticos, el estudio de vialidad y la administración del millonario recurso, aspectos que respaldarían una “inversión inteligente”. 

Como ejemplo recurrente -el cual cobra vigencia cada vez que llueve-, es el uso inadecuado del concreto. Al colocar cemento y quitar esa tierra con capacidad de absorción natural se contribuye a las inundaciones del Mercado 28 y la Yaxchilán, paralizando las actividades comerciales y turísticas. 

A pocos días de que finalice la administración municipal será difícil conocer de manera suficiente los porqués. Las próximas autoridades deberían ordenar una auditoría para conocer la calidad de los materiales, el programa de mantenimiento para evitar su mal uso, el estudio de vialidad que sustenta la inversión, el análisis de impacto ambiental y, más importante aún, el concurso de obra para saber quién y cómo se la adjudicó. 

Los vecinos acusan que las actividades culturales empezaron tres meses antes para “justificar” la inversión, para medir la reacción de la gente e ir preparando el terreno. “Lo que hicieron fue plan con maña”, soltó un ciudadano en el lugar. A eso alguien, quien sea, añadiría algo más o menos así: “Siempre se quejan de que no hay dinero para obra, pero cuando hay la invierten mal”.

De acuerdo con ello o no, es lamentable que por esa inversión se posterguen la seguridad, la iluminación, el drenaje o el mantenimiento de las zonas adyacentes, asuntos que todos y no solo unos cuantos aplaudirían. 

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