25 de Septiembre de 2018

Opinión

Prendió lumbre y… se quemó

El sentimiento de rechazo en contra de Chuayffet, en vez de desaparecer, parece crecer cada día más.

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La singular personalidad de Emilio Chuayffet cada día le acarrea más desencuentros que encuentros con el magisterio nacional, ya que, desde su designación como secretario de Educación Pública en diciembre del 2012, saltó a la escena con la espada desenvainada para enfilar toda la caballería contra su acérrima rival, a la cual no tardó mucho en cortarle la cabeza en un linchamiento público que dejó incertidumbre y miedo entre las huestes “elbistas” que al final terminaron por inclinar la cabeza ante el nuevo soberano.

La fuerza del Estado investida en el moderno “Mío Cid” pronto se convirtió en una cruzada por el rescate de la educación pública que durante sexenios fue secuestrada por los infieles dirigentes del SNTE. La caída de la “maestra” fue aplaudida por la sociedad entera pero también abrió muchas heridas entre los siervos “elbistas” y prendió un nuevo conflicto con la coordinadora de maestros. Los alcances jurídicos de la reforma educativa tocarían los sensibles intereses de aquellos grupos radicales que recurrían al caos social como única forma para dirimir sus diferencias y alcanzar sus objetivos.

El hacha de guerra se alzó en ambos bandos, la amenaza se convirtió en el discurso cotidiano que convocó a propios y extraños a la confrontación. Abrir dos frentes no fue una buena estrategia para convencer a los maestros de aceptar los cambios que se planteaban.

Pese a la calma chicha después de la tormentosa aprobación de la ley en septiembre pasado, el sentimiento de rechazo en contra de Chuayffet, en vez de desaparecer, parece crecer cada día más. Desde los dos frentes ha sentido el repudio del magisterio, primeramente el 21 de noviembre del 2013, cuando agremiados del SNTE lo  abuchearon al iniciar el evento donde el presidente Peña Nieto anunció el refinanciamiento de créditos de nómina para maestros del SNTE.

Y ahora su último discurso caliente, donde informó que más de 500 profesores del país fueron cesados en los últimos dos meses y medio por faltar a clase, fue la flecha hiriente que recibió la CNTE y que la incitó a la venganza contra el funcionario. Mal hizo en meterse a la “boca del lobo” en la Universidad Nicolaíta de Morelia, Michoacán, los iracundos maestros de la sección 18 irrumpieron en el acto oficial con ganas de lincharlo; la fuga por la parte trasera fue acompañada de una lluvia de piedras que no pasó a más. Calladito se vería más bonito, ¿no creen?

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