20 de Septiembre de 2018

Opinión

Un problema 'de peso' en el Ejército

Un 12 % del personal del Ejército tienen problemas de sobrepeso y obesidad; al menos 1,300 han sido retirados del activo debido a esta situación.

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El sobrepeso es una de las causas más comunes para ser retirado de las Fuerzas Armadas. Hasta mediados de los años 70, esos kilos de más podían achacarse al ‘rancho’, ya que la comida en cuarteles y buques, además de poco nutritiva, era una bomba de colesterol y triglicéridos. Las cosas han cambiado. Ahora, una sana alimentación es una de las prioridades de los mandos.

Pero sigue habiendo militares gorditos, condición que muchas veces es propiciada por uno mismo, ya que las rutinas incluyen acondicionamiento físico, instrucción militar y prácticas en los que se queman muchas calorías, además de que “el rancho” tiene, como dijera en broma algún nutriólogo, las tres hipos: hipocalórica, hiposódica… y poquita.

Sin embargo, hay muchos que a pesar de su corpulencia “le echan los kilos” en instrucción, en las maniobras, ejercicios y deportes. A veces hasta superan a quienes están en forma. Eso sí, sufren a la hora de las promociones para ascenso, pues el primer requisito es tener peso según talla; entonces vienen el ejercicio extenuante y las dietas rigurosas hasta vencer a la báscula. Quienes no lo logran, se rezagan y lo que sigue es la baja o el retiro por incapacidad al aplicarles la temida “tabla de padecimientos” de la Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (Issfam).

De ahí que sorprenda la publicación en SIPSE.com, de que un 12 por ciento del personal del Ejército y la Fuerza Aérea tenga problemas de sobrepeso y obesidad, desde jefes hasta soldados, lo que ha propiciado que al menos mil 300 hayan sido retirados prematuramente. Otros son cambiados de cuerpo o servicio.

Aunque los datos oficiales solo son de la Sedena, seguramente en la Marina también tienen este problema “de peso”, ya que, por ejemplo, las actividades físicas para el personal embarcado se reducen cuando el buque navega en cumplimiento de orden de operaciones.

Por fortuna, tanto en lo civil como en lo militar ya se tiene más conciencia de que mantenerse en forma con una dieta saludable y realizar un poco de ejercicio conlleva a una mejor calidad de vida.

Anexo “1” 

La reforma salvadora

En enero de 2015, entró en vigor una reforma a la Ley del Issfam que establece 20 padecimientos en los que pueden caer soldados y marinos, que por producir trastornos funcionales de menos del 20 por ciento ameritan ser cambiados de especialidad, de operativos a administrativos, pero ya no serán dados de baja con el estigma de incapacidad.

Los antecedentes de estos cambios datan de 2010, cuando la Suprema Corte de Justicia determinó que un militar separado del Ejército por sobrepeso fuera restituido al servicio activo, ya que, según la ley, es posible retirar a un militar obeso sólo si los kilos de más le impiden desarrollar su trabajo con efectividad.

El amparo de la SCJN argumentaba que, al dar de baja al quejoso, se violaban sus garantías de igualdad, no discriminación por salud y libertad de trabajo, contenidos en la Constitución. 

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