25 de Septiembre de 2018

Opinión

Los problemas son oportunidades

Las cosas que te irritan, que te molestan e incomodan son en realidad marcadores de tu evolución como ser humano.

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Las cosas que nos alteran la vida y nos hacen perder el control son en realidad grandes oportunidades. Las personas que consiguen sacarte de tus casillas son en realidad tu mejor muestra para tu crecimiento. Los asuntos que te hacen enfadar son un gran regalo. Hay que sentirnos agradecidos por ellos. Hay que aprender a quererlos.

Las cosas que te irritan, que te molestan e incomodan son en realidad marcadores de tu evolución como ser humano. Son los indicadores en los que debes de trabajar y de los miedos que tienes que enfrentar. Son un obsequio a tu crecimiento.

Hay que utilizar estos desafíos para aumentar el conocimiento de ti mismo, porque ¿cómo puedes vencer un miedo si no eres consciente de él? Bien decía Teresa de Calcuta que nuestro peor enemigo es el miedo.

Muchas personas te cansan, te incomodan y te molestan. Jalil Gibran escribe: “De los parlanchines he aprendido el silencio; de los intolerantes, la tolerancia; de los antipáticos, la amabilidad. Por ello, les estoy agradecido a todos ellos.”. Así pues, la próxima vez que un compañero te saque de quicio, que tu hijo adolescente te irrite o que el mesero del restaurante te haga enojar, ve hacia ellos y ...¡dales un abrazo!. Dales las gracias por el regalo que te acaban de hacer.

Hay que entender que los problemas son nuestros ayudantes. Los problemas nos brindan oportunidades. Nos ayudan a crecer, a liderar y hacer cosas mejores, tanto en nuestro trabajo como en nuestra vida. Dentro de cada problema se esconde una valiosa oportunidad para mejorar.

Los desafíos no son más que la ocasión para hacer las cosas mejor. Evitarlos equivale a evitar el crecimiento y el progreso en ser mejores. Resistirse a ellos supone rechazar nuestra superación personal. Hay que aprovechar y enfrenar los desafíos que se nos presentan. Y tenemos que comprender que las únicas personas que no tiene problemas están... ¡2 metros bajo tierra!.

Los problemas son oportunidades en ropa de trabajo. Tener problemas hace que se desarrolle nuestro talento. Nunca hay que rechazarlos, hay de afrontarlos y aprovecharlos como una enseñanza en nuestro desarrollo de seres humanos. Las personas sabias convierten sus heridas en sabiduría, utilizan sus fracasos como escalones para lograr el éxito, no ven problemas, sino posibilidades y esto es lo que los hace grandes.

No hay que olvidar que una equivocación solo es una equivocación cuando la cometes dos veces. Nunca te enfrentarás a un problema que no conlleve oportunidades. Porque no es lo que le pasa a uno, sino lo que hace uno con lo que le pasa. Si estás haciendo tu mejor esfuerzo no tendrás tiempo de preocuparte por el fracaso.

Al comenzar una nueva tarea o proyecto, nuestra actitud, más que otra cosa, es la que determina el éxito. Tengamos ánimo, optimismo y confianza en aprovechar los problemas y volverlos oportunidades.

Y no olvidemos : “El optimista va a la ventana todas las mañanas y dice: “Buenos días, Dios”. El pesimista va a la ventana y dice: “¡Dios mío, otro día!”.

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