24 de Septiembre de 2018

Opinión

Proteger mercados

La legalización parcial o total de la marihuana en más de 20 estados de EU ha generado un millonario mercado.

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Uno de los peores pecados de los que nos alerta el neoliberalismo utópico es el que los países establezcan medidas para impedir el acceso a productos extranjeros, forzando al consumidor a adquirir los nacionales y así proteger el mercado interno. Las faltas por proteccionismo, afirma, tienen como castigo el deterioro de la calidad de los productos nacionales, en perjuicio del consumidor y de la propia economía, pues ésta pierde capacidad competitiva en el mundo. Como es usual, el neoliberalismo realmente existente opera de otra manera.

En la actualidad, se desarrolla en los Estados Unidos una poderosa industria marihuanera. La legalización parcial o total de la hierba en más de 20 estados ha generado un millonario mercado, cuyos participantes trabajan por expandir. Sin embargo, las leyes federales de ese país hacen ilegal la planta, y su gobierno combate la producción y comercio del enervante en otros países.

De esta manera, las leyes del vecino del Norte tienen vigor en todo el mundo, excepto en su propio territorio, generando una auténtica barrera proteccionista. No se trata de que los norteamericanos no tengan derecho a comprar mota y drogarse, lo tienen, sino de que los productores del narcótico disfrutan del cierre del mercado a la competencia externa. Tal situación es muy semejante a la vigente durante la colonia española en México, cuando la producción de chile estaba prohibida para impedir que compitiera con la pimienta, comercializada por los europeos.

Mientras el Estado norteamericano prohiba la industria doméstica de la cannabis, el gobierno mexicano no se conforma con no combatir las medidas proteccionistas, sino que ha establecido medidas de prohibición aún más duras que las del vecino país. México impide así a sus agricultores e industriales competir por el enorme mercado legal norteamericano. Por el contrario, sí permite importar a nuestro país subproductos de la marihuana no aptos para drogarse, como la semilla de la planta, disponible ampliamente en tiendas de nutrición, y cuya producción está prohibida a los mexicanos.

Que Estados Unidos proteja su industria marihuanera es ilegítimo pero entendible. Que un país, México, proteja la industria extranjera, la norteamericana,  incluso con una elevada cuota de sangre, es sencillamente inaceptable.

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