23 de Septiembre de 2018

Opinión

Protesta social… cibernética

La nueva protesta social de los tiempos modernos.

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La nueva protesta social de los tiempos modernos. Las sociedades inconformes buscan fórmulas para dejarse escuchar. El silencio de la voz y el puño en alto, ahora, en colectividad cibernética. El tiempo del pasado se llevó las frases callejeras: ¡el pueblo unido, jamás será vencido! ¡Este puño sí se ve! ¡Arriba los de abajo! Ahora la articulación de las redes sociales enlazadas en el espacio cibernético se interconecta para actuar y desde el silencio y anonimato, incluir la denuncia o el deseo ferviente de la expresión sincera de la inconformidad. México redescubrió una nueva fórmula de hacerse escuchar por medio de la herramienta computacional, de los mensajes diseñados por la modernidad. Si el instrumento resulta dinámico, el efecto que causa son estragos que pueden llegar a ser irreversibles, en la denuncia social.

Lejos quedaron aquellas marchas kilométricas que inundaban calles y avenidas, arropados entre sí sus integrantes, con la fortaleza que deriva el sentirse unidos, solidarios y agremiados para un propósito o fin común. Los mítines de protesta social fueron modas políticas de las décadas de los años 60 y 80 en una sociedad que se agitaba, ante los tiempos que exigían apertura democrática, que el sistema político mexicano se resistía otorgar a los grupos sociales deseosos de ser escuchados, tomados en cuenta como entes sociales, ante la cerrazón gubernamental, invadidos por una gran miopía política. Así surgió el movimiento estudiantil del 2 de octubre de 1968, en Tlatelolco. 

El descubrimiento facilitador de “corre la voz”, en manga ancha que ha colectivizado el nuevo fenómeno social, indudablemente se convertirá en protesta para el futuro inquisidor de los gobernantes próximos. Estos tendrán que tomar en cuenta la efectividad generacional de una colectividad que despierta a la vida participativa, de un México que ha atravesado por circunstancias difíciles, sobre todo, en las últimas dos décadas, y que ahora mismo se debate en una crisis económica que puede convertir en hartazgo los tiempos próximos y la manifestación efectiva seria, la cibernética convertida en eco de resonancia social. 

Luego se percibe en el ambiente la inquietud del fenómeno de manifestar ideas escondidas, en la psique colectiva de la angustia, y expresa en la mayoría del ánimo que algo se avecina como contrapeso, donde los hombres del poder tienen que pensar seriamente que las actitudes demagógicas y simuladoras de la política cada día dejarán de tener la efectividad y el control que en otros tiempos funcionaron en una sociedad aguantadora y sometida. Este nuevo descubrimiento funcional de las redes sociales, sin duda, llegó para quedarse y no tan sólo a los gobiernos futuros les tocará tomar en cuenta, sino también a los aparatos ideológicos del Estado, tales como la prensa, religión, educación, etc. El hilo que tejerá las redes del futuro, en la protesta social, quizá sean las nuevas estructuras de nuestra casa en ruinas llamada México.

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