18 de Noviembre de 2018

Opinión

Pumas, García Aspe, PAN y Juárez

Cualquiera podría concluir que al frente de los blanquiazules no está Gustavo Madero, sino Alberto García Aspe

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A juzgar por los resultados obtenidos por los Pumas y las resoluciones de los panistas en su reunión para el recuento de los daños, cualquiera podría concluir que al frente de los blanquiazules no está Gustavo Madero, sino Alberto García Aspe.

Está tan bien orquestado el desastre del equipo, que García Aspe parece haber sugerido a los choznos de González Morín que, primero, se atrevieran a asegurar que con el Pacto por México ya ningún candidato de ningún partido podría ganar a billetazos; y, segundo, en un ejercicio para espíritus chocarreros, los pitufos conformaran una especie de comisión para checar los acciones de gobierno de Peña Nieto.

O sea, qué aburrido, sobre todo cuando esa clase de comisiones lo único que logran es que algún miembro se les vaya al bando contrario, como ocurrió con el celebérrimo Mario Dinostanzo.

Aunque cabe reconocer que en el tricolor las cosas se ponen muy divertidas. Sobre todo cuando frente al engolado discurso de Videgaray y sus amigos, siempre aparece Peña Nieto con sus sanas ocurrencias para romper la tensión. Lo de Juárez en 1969 fue grandioso porque le daba sentido a la muy mexicana idea de que el Benemérito no debía de morir.

Como quiera que sea, y en vez de perder miserablemente su tiempo revisando sus estatutos (como si el problema de su derrota estuviera ahí, y no en las estrategias de Calderón al que tratan cual Niño Fidencio), los panistas tendrían que hacer ritos satánicos para exorcizarse los demonios. De inmediato, los del foxismo y el calderonismo, el conservadurismo derechosito y ñoño que los caracteriza.

Es increíble que junto a Los Chuchos parezcan cavernicolitas, y que actúen con el mismo desdén con el que juegan los Pumas, cuya afición comienza a exigir sacrificios rituales con una directiva especialista en poner circos al que le crecen los enanos.

Lo que está al nivel de certeza jurídica es que mientras mantengan entre sus líderes a Molinar Horcasitas, héroe de la Guardería ABC, formar parte del PAN será como ir trepado en un Boeing 787 Dreamliner. Si no, pueden mandarlos a Azerbaiyán, que al menos les pongan parquímetros como a los viene-viene en la Roma-Condechi.

Así, a poner los viejos estatutos del PAN en la sección de Ficción como hicieron en las bibliotecas de Sídney, Australia, con los libros de Lance Armstrong. Mientras  se le puede echar la culpa de la debacle del partido al IFAI. 

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