24 de Septiembre de 2018

Opinión

¡Qué cara está la EscaLara!

Todo comenzó el pasado martes 24, cuando Yumaira Burgos se dirigía al centro comercial Altabrisa, al norte de Mérida....

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A Yumaira Guadalupe Burgos Lara, una joven estudiante de 18 años de edad, le bastó un descuido vehicular para transformar su alegre vida en un infierno. No le cayó el cielo encima… pero sí una escalera eléctrica por la que enfrenta un juicio penal y una demanda económica de 2 millones de pesos.

Y a la desdicha de Yumaira se le sumó hasta la demanda de la madre de su propio novio, propietaria del carro con el que empezó su infortunio y que amenaza con quedar recluida en el penal femenil de Mérida, en caso de que no haya un pronto arreglo.

Todo comenzó el pasado martes 24, cuando Yumaira Burgos –dicen que acompañada de su novio- se dirigía al centro comercial Altabrisa, al norte de Mérida. Si fue así, el compañero de la muchacha detuvo el moderno Mazda3, con placas ZAE-4545, descendió para hacer algunas diligencias y le dijo a su novia que manejara el vehículo, una o dos vueltas, para evitar el estacionamiento.

Yumaira cometió la imprudencia de utilizar su teléfono celular al mismo tiempo que conducía; el celular se le cayó y, todavía mayor error, intentó recogerlo sin detenerse. Cuando se dio cuenta, ya había ocasionado un show: dañó los laterales de escalera eléctrica del súper mercado Soriana, no sin antes golpear a un empleado de Sanborns y a otro transeúnte.

Agentes policiacos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) arribaron al sitio del percance y detuvieron a Yumaira. Para ello, su galán había “desaparecido”. Paramédicos atendieron a Iván Centeno Moo, quien sólo tuvo un fuerte golpe en una de sus piernas. El calvario de la joven estudiante empezaba. No portaba licencia de conducir y el seguro del vehículo no se hizo cargo del percance. Sin más fue remitida a los separos de la Secretaría de Seguridad Pública para deslindar responsabilidades.

Y estando recluida, apareció la madre del muchacho, propietaria del Mazda3, sólo para demandarla por daños al vehículo. Ni la “ex suegra” se apiadó de ella.

En las siguientes 48 horas, la joven acumuló tres demandas, dos de ellas por daño en propiedad ajena y una por lesiones, todas contenidas en el expediente 3045/M3/2015 de la Fiscalía General del Estado. Pero la principal demanda y lo peor para la infractora es la denuncia presentada por Eduardo Alejandro López Novelo, apoderado de Altabrisa, de 2 millones de pesos en la escalera eléctrica, la cual no tuvo más que algunas resquebrajaduras y golpes. El aparato nunca dejó de funcionar.

Al ser considerados ilícitos no graves, Yumaira enfrentará el proceso en libertad. Después de estar detenida, la joven quedó fuera después de una audiencia con el juez primero de control de Mérida, Santos Alfredo May Tinal, el cual le fijó la cantidad de 50 mil pesos para su libertad provisional, aunque le prohibió salir del estado y firmar el libro de registros del Ministerio Público.

No obstante, el juez le concedió un plazo de 15 días para depositar ante ese tribunal la garantía económica. De lo contrario se le revocará su libertad provisional y se le dictará prisión preventiva. Un rayo de luz se le apareció a la estudiante: un grupo de personas crearon una cuenta en Internet para recaudar fondos y tratar de reunir los 50 mil pesos de garantía.

Y a todo esto, después de lo sucedido, sólo una pregunta: ¿En realidad, los daños a la escalera eléctrica, cuestan 2 millones de pesos? Por favor. Ni la muchacha ni su familia han visto esa cantidad ni en sueños. Esto es un abuso.

Amiguitos y amiguitas, ya saben: sugerencias para que los dueños de Altabrisa no sean terroristas económicos, enviarlas a [email protected] y/o [email protected]

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