17 de Diciembre de 2017

Opinión

¿Qué hacer con los malos policías?

El problema está en las municipales y estatales, las de mayor proporción y donde la situación en no pocos casos es deplorable.

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¿Qué hacer con los malos policías? Lo primero, lo más relevante es diferenciarlos de quienes sí cumplen. Ya se sabe que no hay blanco y negro, menos en los temas de inseguridad y en los territorios donde se ha tenido que enfrentar a un enemigo cruel, violento y poderoso. No se sabe cuántos, pero sí existe la convicción de que hay policías que no cumplen con los criterios elementales de confianza, están presentes en las policías municipales, estatales y federales. Es peor en éstas porque la inversión que se ha hecho en ellas ha sido considerable, aunque también son quienes enfrentan a los enemigos más perniciosos.

El nuevo gobierno está por iniciar la Gendarmería Nacional, un paso necesario, pero que apunta hacia una solución parcial, que es la de mejorar a la policía del gobierno federal. El problema está en las municipales y estatales, las de mayor proporción y donde la situación en no pocos casos es deplorable. Los exámenes oficiales de confianza a pocos alcanzaron, daban mucha importancia al mentirómetro o polígrafo, un examen que requiere de un aparato y de un técnico certificados y de horas de examen. El rezago en la validación es explicable.

Echar precipitadamente a los policías a la calle plantea al menos tres problemas: buenos y malos son tratados por igual, los malos quedan libres para continuar delinquiendo y las autoridades deben indemnizar a los excluidos. Todo esto muestra que con frecuencia entre los detenidos de grupos delictivos están criminales que alguna vez pertenecieron a las fuerzas del orden.

Se requiere un nuevo modelo policial. Debe recuperarse en sus virtudes el planteamiento anterior. Policías municipales armados, con placa y mal remunerados son propensos a la corrupción o a la cooptación. El dinero no es todo, pero es indispensable y esto debe trasladarse a los gobiernos locales bajo normas de aplicación claras, con una estrategia regional precisa y con evaluación para que cumplan su propósito.

Contar con buenos policías llevará tiempo y la sociedad tendrá que realizar un esfuerzo importante para sufragar su transformación. Por mucho sale más caro quedarse con lo que se tiene.

Twitter: @berrueto

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