23 de Septiembre de 2018

Opinión

Que no los busquen como muertos

Margarita pidió ser velada en la puerta de la Secretaría de Gobernación porque no atendieron su demanda de buscar a su hijo desaparecido...

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La última voluntad de Margarita fue que la velaran afuera de la Secretaría de Gobernación. Ella denunció siempre que las autoridades no habían hecho nada para devolverle a su hijo Esteban Morales Santizo, un joven policía federal desaparecido en Lázaro Cárdenas, Michoacán, en diciembre de 2009, junto con otros dos compañeros.

Los cinco años de peregrinar en busca del hijo amado fueron deteriorando su salud, hasta que falleció de cáncer el 16 de octubre pasado. Los medios de comunicación informaron de la forma de protesta sui géneris que cumplieron los familiares al llevar el féretro de Margarita a la Segob, pero no se abundó en el porqué. 

El caso se asemeja al de los desaparecidos estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa. Sus familiares salieron sin esperanzas de la reunión del pasado miércoles con el presidente Enrique Peña Nieto.

Dicen que desde hace más de 33 días viven un infierno, y no quieren oír lo que se advierte será el peor desenlace de estos hechos que han puesto a México en los ojos del mundo.

Los padres de los normalistas se sienten decepcionados ante los nulos resultados por encontrar a sus hijos. Convertidos en coadyuvantes de las autoridades, han indagado por sus propios medios qué pasó con los 43 muchachos, han escuchado testimonios de los últimos momentos en que los vieron esa fatídica noche del 26 de septiembre en Iguala.

Por eso reclaman, exigen resultados, que se los devuelvan vivos, como se los llevaron. “Que no los busquen como muertos, sino como vivos”. Y aquí no sé si quienes los escucharon en Los Pinos puedan darles respuestas, quizás ya las tienen pero no son las que desean escuchar, o esperan el momento adecuado.

A Margarita Santizo también la mataron la incertidumbre de no saber el paradero de su querido hijo (del que aseguraba estaba vivo) y su hambre y sed de justicia, ignorada, negada por quienes tenían la obligación de buscar a su muchacho pero que no tuvieron tiempo de escucharla, de confortarla… ¡Que la nación se los demande!

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