18 de Septiembre de 2018

Opinión

QUEJARSE... ¿para qué?

Hay que saber elegir con quién compartir ilusiones y también desilusiones.

Compartir en Facebook QUEJARSE... ¿para qué?Compartir en Twiiter QUEJARSE... ¿para qué?

El secreto de la felicidad está en contar las bendiciones cuando otros sólo cuentan sus desdichas.- William Penn, filósofo inglés

La verdad es que a nadie le gusta estar con personas que se la pasan quejándose y lamentándose de su situación.

Cuando digo “lamentarse” no me refiero a platicar con “alguien muy especial” que sabemos que nos escuchará, sin interrumpir, con “consejos” y/o minimizando lo que para uno es importante.

Nos clarificamos al exponer a otra persona algún conflicto personal, ayuda a poner en orden hechos; se desahogan emociones y sentimientos para ser objetivos. La única persona experta en tu persona ¡eres tú! y seguramente encontrarás alternativas para tomar decisiones. Hay que saber elegir con quién compartir ilusiones y también desilusiones. Es indispensable que la persona elegida sea discreta para que lo que se comparta no se divulgue, pues la intimidad es un “terreno sagrado”  que siempre hay que respetar y guardar. 

Compartir experiencias, desasosiegos y buscar  y brindar apoyo es parte de la esencia humana. Encontramos desde quejas como “¡este dolor, me está matando!”. Si no soy doctor, digo: ve al médico y tal vez lo que necesita aquella persona es recibir un poco de empatía. Hablar de dolencias y padecimientos sólo atraerá más de lo mismo e incita generalmente a que otro cuente las suyas y se forma el “Club de competencia de dolencias”. Hay personas a las que les gusta pertenecer a ese “club” 

Hay quienes se quejan de su matrimonio y la pregunta es: ¿qué están haciendo para mejorarlo? No sólo se trata de quejarse. También hay quejumbrosos del clima; si llueve ¡que pésimo día! si hace calor dicen: “Esto es el infierno”. Parece que encuentran placer en quejarse. 

Quejarse constantemente es un hábito. Encontrar lo positivo en la vida con una sonrisa y optimismo también es un hábito. En vez de sumergirnos en la situación o suceso desagradable, hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para mejorar y salir avante, puesto que la vida no espera. 

Hay eventos dolorosos y trascendentes que nos cambian la vida en un momento, y aún así, hay que encontrar de nuevo el sentido a la vida; siempre hay una razón para seguir viviendo sin amargarse y amargarle la vida a otros.

Lamentarse y quejarse no es la respuesta para afrontar los desafíos de la vida. Contar las bendiciones que ofrece Dios en diferentes circunstancias es la respuesta.

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios