16 de Diciembre de 2018

Opinión

Rafael Alpuche, una calamidad

Para vergüenza de su gremio y de Chetumal, Rafael Alpuche Delgado a su paso por la Secretaría de Salud acumuló un puñado de muertes por dengue hemorrágico de norte a sur...

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Para vergüenza de su gremio y de Chetumal, Rafael Alpuche Delgado a su paso por la Secretaría de Salud acumuló un puñado de muertes por dengue hemorrágico de norte a sur, ocultando otras para no aumentar el número de decesos ocurridos por este mal, protegiendo así su posición burocrática, que trajo más daño que beneficios a la entidad.

Incluso, un galeno del Hospital General que se atrevió a precisar en su reporte que el dengue hemorrágico había provocado una muerte, de inmediato fue presionado para que diese marcha atrás. Al negarse, fue puesto de patitas en la calle por órdenes de un autoritario Alpuche.

Cuatro muertes reconocidas oficialmente son demasiadas en materia de dengue hemorrágico, sobre todo si tomamos en cuenta que tiene todos los recursos a su disposición para combatir el mosquito transmisor, pero sus reacciones burocráticas en cámara lenta fueron letales, cubriendo de luto esos hogares en Chetumal, Cancún y Cozumel.

Lo peor es que este deficiente galeno no tuvo la capacidad política para coordinarse con otras instancias, encerrándose a piedra y lodo en sus lujosas oficinas, ajeno a las demandas evidentes en salud.

Prueba de ello, la falta de galenos y medicamentos en centros de salud rurales, donde la supervisión es nula. 

Con ello se ha atentado contra la salud de miles de quintanarroenses, muchos de ellos obligados a viajar a Chetumal para recibir atención más elemental.

Incluso, fueron frecuentes los reportes de falta de combustible en ambulancias, obligando a familiares de pacientes a aportar sus 300 pesos para movilizar la unidad, algo inaudito en un estado que vive del turismo y que no debe dar pena ajena, como si fuese una triste ranchería.

Rafael Alpuche ha sido una de las mayores calamidades que ha enfrentado la Secretaría de Salud, por donde han desfilado galenos mediocres y destacados. Lo de este sujeto es nadar de a muertito, lo que explica el balance desastroso en materia de salud. 

Pero este galeno no tuvo control sobre las áreas de la dependencia que encabezó, por su falta de preparación que intentó suplantar con halagos a sus superiores, incluyendo a figuras de su partido, el Revolucionario Institucional.

Cuando Rafael Alpuche fue relevado de la Secretaría de Salud, los galenos más involucrados en política saltaron de júbilo, ya que se ha ganado a pulso el desprecio de los chetumaleños. 

Por ello nadie derramó una solitaria lágrima por él, aunque sigue convertido en peligrosa amenaza como Subdelegado Médico del Issste.

Quintana Roo no debe ser afectado por servidores públicos de esa calaña, aunque la suerte nunca los abandona y siguen pegados a la ubre gubernamental, aunque ahora a nivel federal.

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