18 de Septiembre de 2018

Opinión

Razones de la felicidad

Las personas que se sienten mayormente satisfechas con las relaciones que mantienen logran mantener en mucho mejores condiciones de salud...

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La Universidad de Harvard inició en 1938 un proyecto de investigación llamado “Estudio sobre desarrollo adulto”, iniciado con 700 personas jóvenes; durante todo el resto de su vida la universidad acompañó a cada integrante del estudio registrando todos los datos posibles sobre su estado físico, mental y emocional. El gran interés del estudio era encontrar qué es aquello que nos hace realmente felices. Actualmente la investigación continúa con más de mil hombres y mujeres hijos de los participantes originales. Cuatro directores de la investigación se han sucedido a través de los años; el director actual es el psiquiatra  Robert Waldinger.

Es el estudio más extenso que se haya realizado sobre la felicidad. Muchas conclusiones se han podido obtener a lo largo de los años y numerosas pueden sonar muy lógicas o de sentido común, pero lo interesante en este caso es la certidumbre científica que casi 77 años de investigación da a los resultado; en varios casos podemos encontrar claros ejemplos de la sabiduría de los consejos de nuestros abuelos; el proyecto no sólo no ha concluido, sino que se pretende seguir manteniendo sin fecha alguna para su conclusión.

Hasta la fecha, de todo el gigantesco cúmulo de datos obtenidos la principal conclusión extraída es que la razón más importante para mantenernos felices y también saludables a lo largo de nuestra vida es la calidad de nuestras relaciones; las personas que se sienten mayormente satisfechas con las relaciones que mantienen con quienes les rodean y se encuentran más conectadas con quienes conviven, logran mantener en mucho mejores condiciones de salud tanto su cuerpo como su cerebro; una relación en la que te sientes seguro, a gusto, te brinda mayor seguridad e incide positivamente en la salud y el bienestar general.

Por supuesto todos sabemos que no existen las relaciones ideales, pero la conclusión es que en cuanto en mejor situación estén nuestras relaciones personales mayor grado de felicidad y salud tendremos; por el contrario si nuestras relaciones son particularmente negativas, frustrantes e inadecuadas, sentiremos no estar conectados con lo que quisiéramos, experimentaremos frustración y soledad y esto nos llevará a tener no solamente un menor grado de felicidad, sino que incidirá negativamente en nuestra salud.

Hay un amplio sector de los seres humanos que asegura que el dinero no da la felicidad, habrá algunos otros que afirmen lo contrario; las conclusiones de la Universidad de Harvard señalan que hay personas con mucho dinero que son felices y también mucha gente con dinero que es infeliz, por lo que ser rico no es un  factor que acabe influenciando positiva o negativamente en nuestra felicidad. Lo mismo se aplica para la fama de acuerdo con los resultados del estudio: ser famoso no nos hará forzosamente ni más ni menos felices.

Los registros médicos acumulados durante décadas señalan con claridad que todas aquellas personas que reportaban y reflejaban en su vida relaciones personales más satisfactorias mantuvieron de manera general una vida más sana que todos aquellos que vivían relaciones negativas o frustrantes.

Tratando de encontrar algunas pistas que señalaran un mejor camino hacia la felicidad, se ha observado que la presencia, el estar ahí, el dedicar tiempo a la convivencia, nos permite sentirnos más conectados con quienes nos rodean, concentrar nuestra atención en la pareja, los hijos, amigos o compañeros de trabajo les hacen saber que valoramos y estamos interesados en nuestra relación, lo que acaba fortaleciendo la relación y nos permite experimentar una mayor sensación de plenitud y felicidad.

La sociedad que nos machaca continuamente con la idea que el comprar  y poseer cada vez mayor cantidad de cosas nos dará la felicidad, que el acumular mayor riqueza es el camino seguro e inevitable para escalar hasta el reino de la felicidad, la verdad es que si concentramos nuestras acciones en acumular y tener, lo haremos restándole tiempo y espacio a mantener relaciones más profundas; acumular parece más sencillo pero no es el camino verdadero para llegar a la felicidad.

Los tradicionales consejos de los abuelos sobre la importancia de dedicarle tiempo y voluntad a nuestras relaciones es un camino mucho más seguro a la felicidad que la machacona insistencia de nuestra sociedad de consumo para que vivamos comprando y acumulando.

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