19 de Septiembre de 2018

Opinión

El redescubrimiento de Cacahuamilpa

Se cree que el descubrimiento de esta gruta se debe a un inglés, quien acompañado de su perro exploró este lugar a principios del siglo XIX pero nunca logró salir...

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La gruta de Cacahuamilpa se encuentra en la Sierra Madre del Sur y pertenece al municipio de Pilcaya, ubicado en la parte más norteña del Estado de Guerrero, a 30 kilómetros de la ciudad de Taxco y a 2.5 kilómetros del pueblo de Cacahuamilpa.

Las dos veces que he ido a ese maravilloso lugar he escuchado el siguiente relato en voz del guía, justo en un punto donde hay un túmulo de piedras que se dice es una tumba.

Se cree que el descubrimiento de esta gruta se debe a un inglés, quien acompañado de su perro exploró este lugar a principios del siglo XIX  pero nunca logró salir de la cavidad.

Indudablemente estas cavernas fueron conocidas y ocupadas por los indígenas para hacer sus rituales en épocas anteriores a la Conquista, pero ellos mismos ocultaron la cueva a la vista de los españoles. Cuando llegó el inglés a la región, decidió explorarla acompañado de su perro. Desconocía la extensión de la cueva, la cual hasta hoy sorprende a los visitantes. 

Se cree que el inglés penetró solo en la gruta. Muy confiado y animado por la belleza del interior, caminó un largo tramo. Cuando se dio cuenta del tiempo y la distancia recorrida, ya estaba demasiado lejos de la entrada. La luz que llevaba se extinguió. En estas condiciones le fue imposible retroceder sobre sus pasos. 

Los salones de Cacahuamilpa son inmensos; si hubiese intentado caminar en la oscuridad lo más probable es que se hubiese extraviado. Además, en ese tiempo el piso era muy resbaloso. Otras versiones dicen que tuvo un accidente y ya no pudo avanzar.

El perro, guiado por su instinto, logró salir de la gruta y se encaminó al pueblo de Cacahuamilpa. Se sentó en la plaza y pasó varios días gimiendo. Trataba de llamar la atención de las personas. Pero la gente creyó que el perro estaba rabioso y lo ahuyentó. El animal se dio cuenta de que no le harían algún caso. Decidió regresar a la gruta para hacerle compañía a su amo. 

Mucho tiempo después un grupo de exploradores entró a la cueva y encontró los restos del inglés y del perro. Allí mismo, donde los hallaron, les dieron sepultura.

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