20 de Septiembre de 2018

Opinión

Relato de la autopista

El Estado mexicano, a través de sus gobiernos federal, estatales y municipales, se disminuyó tras los hechos sangrientos del 2 de octubre de 1968.

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La “L” no es muda, se defiende Pluto. Florestán

El Estado mexicano, a través de sus gobiernos federal, estatales y municipales, se disminuyó tras los hechos sangrientos del 2 de octubre de 1968, la Matanza de Tlatelolco, y luego con la del Jueves de Corpus, 10 de junio de 1971. En ambos casos el eje articulador fue Luis Echeverría: en 1968 como secretario de Gobernación de Gustavo Díaz Ordaz, en l971 como Presidente de la República.

Sociedad y gobernantes quedaron tocados por la violencia extrema y la incapacidad de los gobiernos de conducir conflictos que desembocaron en aquellos baños de sangre.

Pasaron los años, pasaron los gobiernos y se quedó aquel trauma del monopolio de la fuerza que por ley le corresponde al Estado, lo que ni siquiera citaban y menos aplicaban.

Así comenzó a crecer la presencia de los grupos sociales, a cuya sombra comenzaron a operar organizaciones que pasaron de las manifestaciones, a los mítines, los bloqueos, el cierre de calles, la toma de unidades del transporte urbano y la formación de facciones vandálicas, todos al amparo de la misma traumática impunidad.

Así pasaron los años 70, los 80 y cuando parecía superado dicho trauma, el 23 de septiembre de 1996, el secretario de Seguridad Pública del entonces Departamento del DF, David Garay, disolvió una manifestación de maestros de Oaxaca, por lo que cinco días después fue cesado directamente por el presidente Ernesto Zedillo.

Desde entonces no quedó duda de quién eran las calles y luego las carreteras: de quienes las tomaban, lo que tuvo vigencia hasta el viernes pasado, cuando elementos de la  Policía Federal desalojaron la Autopista del Sol, bloqueada por maestros de la coordinadora de Guerrero.

Fue una operación exitosa aunque el reflejo los obligue a gritar represión, que no se dio. Pero es el discurso.
El tiempo nos dirá si ese operativo fue una excepción o será un recurso para defender a las mayorías indefensas de la acción arbitraria de minorías, hasta ahora consentidas por la autoridad.

RETALES
1. SIEMPRE SÍ. Pues desde el viernes pasado, a pesar de haber dicho que no, Ricardo Monreal trae dos escoltas y un auto blindado proporcionados por el gobierno del presidente Peña Nieto, tras el descubrimiento de que lo iban a matar a él y a su hermano, el senador David Monreal, por rencillas, se dijo, del pueblo;
2. DESMANTELADO. Como si hubiera pasado un tsunami, que en realidad fueron dos, encontró Eugenio Imaz Gispert el Centro de Investigación y Seguridad Nacional. Por tratarse de eso, de seguridad nacional, no ha trascendido, pero en seis años lo desmantelaron, en nombre, dijeron, de la democracia; y
3. DESTINO. En la campaña presidencial, López Obrador repetía que de llegar Peña Nieto, nombraría secretaria de Educación Pública a Elba Esther Gordillo, hoy en la cárcel. 
Nos vemos mañana, pero en privado.

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