25 de Septiembre de 2018

Opinión

El resentimiento: veneno infalible

El único camino para conservar el equilibrio, la paz mental y como consecuencia la SALUD INTEGRAL es reconocer y canalizar las emociones que nos provocan las malas maneras u ofensas que nos hieren.

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Puedo liberarme de los sentimientos que no quiero, para ser  libre y avanzar en mi vida.- Anne Chatelain, psicóloga   

Cuando estamos resentidos, es muy fácil salirse de control en situaciones que, por lo general, solemos manejar con inteligencia y respeto. Estamos inquietos y de “malas”. Se cumple el refrán: “Pagan justos por pecadores”.  

A veces me ponen tan molesta las acciones de alguna persona que deseo que desaparezca. Puede suceder que finja que no pasa “nada”, que me es indiferente, pero ¡no es cierto! La agitación emocional está presente y me provoca desarmonía; intento no pensar en ella y en el incidente, sin embargo, ¡es lo primero que se me viene a la cabeza!

Hay algunas maneras que ayudan a manejar mejor estas situaciones, por ejemplo: cuando se está a punto de disgustarse, aceptar lo que se está sintiendo interiormente. Puede ser coraje, miedo o envidia. Si nos relajamos suavemente y respiramos profundo, esas emociones van bajando de intensidad y se alejan. De nada sirve pretender que no las sentimos, porque al negarlas las reprimimos y nos estresamos e incluso nos enfermamos. 

Puede pasar que las emociones sostenidas nos lleven a desear vengarnos. Al imaginar la venganza, creemos que nos sentiremos mejor al hacer “justicia”;  pero la paz mental desaparece, el resentimiento se instala y nuestro tiempo y energía se ven atrapados. Si queremos superar ese estado tan destructivo, necesitamos desear y trabajar un cambio de sentimientos, aun cuando nunca se vuelva a ver a la persona en cuestión, ya que se trata de recuperar la salud mental y emocional de uno mismo. 

A mí, me ayuda mucho para no permitir el resentimiento recordar las ocasiones en las que he sido poco considerada, nada comprensiva y desagradable con otras personas. Esto me ha sucedido cuando he negado y reprimido emociones y sentimientos que se quedan en mi interior.  

Cuanto más pesados, malhumorados y detestables somos, nos volvemos más y más neuróticos. Esto resulta, especialmente cierto cuando observamos a personas que presentan una apariencia fría, indiferente, e impasible. ¡Cuidado! la bomba emocional está por dentro lista para estallar. 

El único camino para conservar el equilibrio, la paz mental y como consecuencia la SALUD INTEGRAL es reconocer y canalizar las emociones que nos provocan las malas maneras u ofensas  que nos hieren. Si lo hacemos así, seremos libres para vivir en armonía con nosotros mismos y con los demás.  

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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