21 de Octubre de 2018

Opinión

Respetar al que piensa distinto

La diversidad de pensamiento nos ha dado la riqueza del mundo que tenemos, hombres y mujeres contribuimos a su grandeza con nuestras diferencias.

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En julio el papa Francisco concedió una entrevista en la que, entre otras cosas, se dio tiempo de dar 10 consejos para ser feliz; el noveno de ellos se refiere al respeto que ha de tenerse con aquellos que piensen distinto de nosotros; afirmó que “lo peor que puede haber es el proselitismo religioso”. Para aclarar las dudas que algún católico despistado pudiera tener con esta afirmación el papa precisó: “La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo”; este punto no siempre es bien entendido por los católicos y se toma en cuenta poco por otras numerosas iglesias cristianas, quienes hacen del proselitismo su razón de ser.

En otros tiempos fue la misma Iglesia la que con otra visión acerca de los que piensan distinto a ella estructuró el organismo conocido como Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición; fundado por los reyes de España en el siglo XV, lo que buscaba era proteger los territorios de España de las desviaciones de la fe, evitando las ideas de los judíos y los protestantes en su territorio; ejerció un control férreo sobre las creencias y perseguía con juicios, cárcel e incluso tortura las desviaciones de la fe.

En nuestras modernas y tecnológicas sociedades actuales aún padecemos de muy graves casos de intolerancia ante quienes piensan distinto de nosotros. Hace muy poco tiempo el mundo pudo ver cómo con brutal frialdad el reportero James Wright Foley fue decapitado por alguien que parece ser un inglés descendiente de egipcios. La carnicería se difundió en video, después de lanzar una serie de amenazas contra Estados Unidos y de aclararle a Obama que cualquier intento suyo por negar el derecho de los musulmanes a vivir en seguridad bajo el califato y el Estado Islámico originará mayores derramamientos de sangre.

¿Qué es lo que le hace creer a organizaciones terroristas como Al-Qaeda o la nueva ISIS que tienen en realidad el monopolio de la verdad?, ¿qué las impulsa a creer que todos los musulmanes los respaldan o se encuentran felices con sus acciones? Tristes historias de seres humanos que pretenden imponer a otros su visión radical y absolutista de la verdad, cuando ellos mismos pretenden ignorar mandatos del Corán como el que señala que el hombre permanece totalmente libre de asumir su fe y señala que “vosotros sois responsables de vosotros mismos” (Corán V, 105) u otras como “que crea quien quiera, y quien no quiera que no crea” (Corán XVIII, 29).

Pero esta intransigencia, este afán enfermizo de control no se reduce únicamente a asuntos religiosos, es así que estas prácticas de brutal uniformización las podemos encontrar en campos tan variados como ideologías políticas, modelos económicos, incluso en el arte y en la dinámica familiar. Parece que al ser humano se le han olvidado las bondades de la diversidad, esa diversidad que dio origen a innumerables pueblos, quienes a través de la historia han contribuido a engrandecer a la humanidad por medio de sus técnicas, artes, filosofías, música, sistemas de producción y otras innumerables contribuciones.

Un tremendo pavor, una enorme angustia es lo que reside en el fondo de estas atormentadas almas humanas porque alguien ose ser distinto de ellas, un miedo  escalofriante es el que recorre su ser ante la posibilidad de que los demás no sean como ellas, no crean lo que ellas creen, no sientan como ellas sienten, no sean como ellas son. En su intimidad sus acciones buscan evitar que sean minoría, que su forma de creer y de existir se vea amenazada o desaparezca, que el mundo decida abandonarlas y seguir su propia marcha condenándolas al recuerdo.

Para evitar esto degollarán a quien tengan que degollar, matarán a todos los hombres, mujeres y niños que tengan que matar para imponer su forma de ser. Aunque todo esto parezca muy lejano de nuestra vida diaria, en realidad no lo es, en el correr de nuestros días muchos de nosotros estamos dispuestos a utilizar una brutalidad semejante para imponer nuestras ideas, estamos dispuestos a degollar, afortunadamente de manera metafórica, a todo aquel que amenace nuestro mundo, nuestras ideas, nuestra visión del mundo.

Entendamos que la diversidad de pensamiento no es mala, que nos ha dado la riqueza del mundo que tenemos, que todos los hombres y mujeres de este mundo contribuimos a su grandeza con nuestras diferencias, que los seres humanos, hermanos en el género, tienen una diversidad que no sólo enriquece, sino ennoblece, alimenta e impulsa al espíritu humano.

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