19 de Diciembre de 2018

Opinión

Retorno a casa

Después de sobrevivir al cáncer, la investigadora y actriz Patricia Caña tuvo que vivir un violento secuestro en un autobús.

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Decía Jesusa Rodríguez en su conferencia “Artivismo”: Yo propongo que legalicemos la impunidad y así nos evitamos quejas y corajes.  Entre los participantes en el II Encuentro Inter-Escénico estaba la investigadora y actriz Patricia Caña, quien me entrevistó al término del encuentro y me permitió conocer un poco más sobre su trabajo y su lucha como sobreviviente del cáncer; ella dice que el cáncer no sólo afecta al enfermo, sino a tu familia.

Días después leo con consternación que el autobús en el que viajaba de regreso a Xalapa fue secuestrado por tres hombres armados quienes violentamente robaron a los pasajeros y asaltaron sexualmente a las mujeres. No podía creer que Patricia estuviera viviendo nuevamente una situación crítica después de todo lo que ha pasado y lo mucho que lucha para sobrevivir; pensé: Le habrán robado la computadora y todo el material que amorosamente había compilado en el encuentro, éste fue un viaje en balde, donde las pérdidas fueron más altas que todo.

Después veo un video en la red donde Patricia es amagada por cuatro policías al ir a presentar sus quejas ante el ADO por la falta de seguridad de la empresa. Entonces sí, el coraje y la incomprensión se instalan en la pluma. No entiendo por qué a las víctimas las tratan como delincuentes; intimidándolas, negándoles sus derechos. No entiendo que esa empresa no tenga un sistema de seguridad y rastreo de sus autobuses, algún control que permita saber que los pasajeros viajan seguros, un seguro que cubra accidentes o robos.

No es la primera vez que leemos sobre esos asaltos, es más, dicen que es  común en ese tramo. Si saben que es un tramo peligroso, ¿por qué no se han tomado las medidas pertinentes? Nuestra compañera y el grupo de pasajeros pagaron por un servicio seguro y acabaron secuestrados, robados y maltratados.

El ruido en este caso viene porque ahí estaba una artista que peleó por sus derechos, asumiendo las consecuencias.

Es difícil quedarse callados ante injusticias como ésta. Queremos respuestas y acciones de la empresa a favor de los usuarios. Cuando me despedí de Patricia le desee buen retorno a casa. Espero que este lamentable hecho no se vuelva una estadística más, que mueva lo suficiente como para que las empresas de transporte protejan  a los pasajeros.

Patricia ya está en casa, estoy segura que el abrazo de sus hijos sanará cualquier cicatriz, no los conozco pero estoy segura que, igual que ella, son niños amorosos e iluminados, que sabrán levantar la voz y señalar la injusticia… O qué… ¿siempre sí legalizamos la impunidad?

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