19 de Octubre de 2018

Opinión

¡Cásate contigo!

Hoy es un buen día para dejar de quejarte y dejar de protestar por mil cosas.

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Cuando estamos alegres y felices nos entregamos a la vida y la disfrutamos, no necesitamos preguntarnos de nuestra existencia, porque la vida fluye dentro de nosotros. Es necesario darle un espacio a nuestra mente para volver a tener ilusiones, alegrías y esperanzas.

Me llegó la frase y la comparto: “¡Cásate contigo!”. Suena cursi e irreal, pero nos puede ayudar a salir de la modorra espiritual donde hemos caído. Lo que necesitamos, es subir nuestra autoestima. La autoestima es como el agua que bebemos, si no nos queremos habrá sequía en nuestro interior. Desde niños hemos aprendido a esperar que nos quieran sin empezar por querernos y respetarnos a nosotros mismos.

Pero ¿has pensado alguna vez qué efecto te produciría casarte contigo? Puedes prometerte amarte, respetarte y apoyarte siempre, porque siempre estarás contigo. Eso es reencontrarte y cuidarte, devolverle la dignidad y el respeto que te mereces como persona que está realizando el viaje más importante... ¡el de su propia existencia!

Hoy es un buen día para dejar de quejarte y dejar de protestar por mil cosas, por la lluvia o la sequía, por el calor o el frío, porque es lunes o no sé qué hacer un domingo, porque me molesta la gente o siento soledad. La protesta nos envenena por dentro, nos hace frágiles emocionalmente y nos desalienta, nos borra la sonrisa, y la seriedad nos va cubriendo lentamente. Dejar de protestar es una llave que abre las puertas para paladear ¡este banquete que se llama vida!

Hay que dejar de criticar a nuestros semejantes. Si otras personas piensan diferente, permite sus diferencias, no critiques, déjales vivir su vida. Una crítica que no va acompañada de respeto y de una acción para buscar soluciones, ¿de qué sirve?

Hay que rescatar los instantes que a diario vives y no disfrutas. Aprovecha los segundos o los minutos que puedas para ver las cosas hermosas que te rodean y que no valoras: Un atardecer, una flor, el baño o la ducha diaria, una comida en un lugar agradable. Escucha música y entrégate a ella por entero, busca una película cómica y ríete a carcajadas.

Y no sólo te digo que te cases contigo, sino también vuelve a decir “te quiero” a tus seres queridos. Mira a alguien a los ojos y dile que lo quieres. El cariño elimina la rigidez y nos hace flexibles, mostrarlo es necesario para la salud. 

No importa que los demás ya lo sepan; es muy bueno decirlo y abrazarnos. Decir a menudo “te quiero” te ayudará a vivir con alegría y sensibilidad. Dar las gracias también tiene un efecto mágico. Y no olvides celebrar lo bueno que tienes. Celebrar es conectarte con la vida. A veces protestamos por lo que no tenemos y no valoramos cuanto poseemos, eso que nos hace la vida más agradable. Celebra que tienes ropa para vestirte, agua para beber, un lugar donde vivir, el clima, la paz, las amistades, la familia... etc.

Y nunca olvides realizar tus pequeñas ilusiones. Las ilusiones hacen que desarrolles capacidades y que se fortalezca un sentido positivo en tu vida. 

Cuando expresas que te gustaría hacer esto o aquello: comprar flores, hacer un pequeño viaje, aprender a bailar, inscribirte a un curso... estás motivándote. Lo importante es ir más allá de las palabras. Haz caso a tus inquietudes, a tu interior y se materializarán tus pequeñas ilusiones; recibirás una inyección de vitalidad y energía. 

Ahora que este año termina responde estas preguntas y tendrás una solución a tus problemas: ¿Estás casado contigo? o ¿estás divorciado contigo? 

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