23 de Mayo de 2018

Opinión

Ruido que contamina

Los sonidos que hay en el centro, de los cláxones de autos, mensajes publicitarios y discos pirata pueden afectar la salud o bienestar de las personas.

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Esta semana que termina, por motivos de trabajo, pasé gran parte de mi tiempo en el centro de la ciudad y pude comprobar lo que varios amigos me decían: en el centro ya no se soporta tanto ruido, en cualquier calle que transites hay bocinas a todo volumen y con diferentes tipos de sonido. 

Los ruidos van desde los cláxones de los autos hasta los mensajes publicitarios rústicos de audio y los discos pirata con las melodías de moda. 

La contaminación por ruido se entiende como cualquier emisión de sonido que puede afectar adversamente la salud o el bienestar de las personas, y su daño es irreversible. Al igual que todos los tipos de contaminación, reduce la calidad de vida y produce un riesgo significativo para la salud humana. 

Este tipo de contaminación tiene impactos ecológicos sobre las especies que resultan sensibles al ruido. 

Los especialistas consideran al ruido como una de las molestias ambientales más incómodas para el ser humano. 

Recordemos que usualmente los ruidos más fuertes son producidos por el tráfico, las industrias, las maquinarias grandes y por supuesto los famosos equipos de sonido. 

Unos niveles altos de ruido de suficiente duración pueden provocar la pérdida temporal o permanente de la audición. Esto se asocia generalmente a personas que trabajan en las fábricas manejando equipos individuales o maquinaria en general, de igual manera esto se presenta en discotecas, bailes populares y centros de entretenimiento nocturno. 

La capacidad del oído humano para recibir sonidos está entre 16 y 16,000 ciclos (ciclo es la evaluación del sonido por segundo). 

La diferencia entre la densidad de un sonido determinado y la mínima que el oído percibe nos indica el nivel de intensidad y se expresa en unidades llamadas decibeles (DB). La mínima intensidad de un sonido perceptible por el oído tendrá el valor de cero decibeles. La normatividad ambiental vigente establece los niveles máximos de emisión de ruido en los edificios de servicio público. 

Por ejemplo, en los hospitales el nivel máximo de decibeles es de 25 db; en las salas de conferencias, cines y teatros es de 40 db; en museos y bibliotecas, de 30 db; hoteles y escuelas, de 40 db, y para almacenes grandes, restaurantes y bares, el máximo de decibeles permitidos es de 55 db. 

Sin embargo, ya está comprobado, los bocineros que invaden nuestro centro histórico rebasan los 60 db en la mayoría de los locales. La situación está para pensarse bien y actuar.

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