19 de Diciembre de 2018

Opinión

Salarios en caída libre

El Gobierno se comportó como un verdadero maestro… de la simulación: el aumento al magisterio no es más que un disfraz, una máscara de terror.

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La ausencia de Elba Esther Gordillo Morales en la negociación salarial del magisterio, este año, dejó marcadas consecuencias para el magisterio nacional, pues ante la tensión general del gremio por los cambios promovidos en la última reforma educativa se esperaba una postura más tranquilizadora de parte de la Secretaría de Educación Pública a través de un significativo incremento que bajara el tono de las protestas y dejara contentos a los mentores.

El aumento del 3.9 por ciento directo al sueldo base, el más bajo que yo recuerde, no es sino la muestra de que persiste la resistencia a invertir más recursos en educación y mejorar la calidad de vida de los profesores, a quienes contradictoriamente ahora se les exigirá más calidad en su trabajo.

Analizando el comparativo de los aumentos salariales alcanzados por el SNTE en los últimos 15 años, todos andan rozando el tope de la inflación, es decir, apenas alcanzaron para paliar la carestía creciente en su momento y nunca representaron realmente una mejoría sensible de bienestar social para el maestro y su familia.

Si de números hablamos tenemos que en 1999, 2000 y 2001 el incremento fue del 17, del 12 y del 11 por ciento, respectivamente, directo al sueldo base, pero de ahí en adelante se desplomaron abruptamente a poco más del 5 por ciento hasta el 2005, para luego empezar franca caída hasta el 3.9 anunciado el pasado miércoles como reconocimiento a su tarea docente ¿Dónde queda entonces el discurso oficial de revalorar socialmente la labor del magisterio?

Jugar con los porcentajes otorgados directamente al sueldo tabular y los destinados a prestaciones y otros apoyos, como se anunció en esta ocasión, deja ver un incremento global de 5.95 por ciento, sin embargo, el 1.7 por ciento en prestaciones y 0.35 por ciento en fortalecimiento al salario no tiene repercusiones en el pago de aguinaldo y otros bonos tasados en días de sueldo tabular, además de que en los últimos años los dirigentes de las secciones 33 y 57 del SNTE han negociado estos últimos montos de manera que los maestros no los cobran completos por repartirlos entre otros grupos del magisterio.

No en vano Yucatán ocupa el último lugar entre las secciones del país al tener el menor número y cuantía de prestaciones para sus maestros.

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