18 de Agosto de 2018

Opinión

Salas de lectura

Esta noble iniciativa comenzó en mayo de 2003 en Yucatán; fueron cien espacios que se abrieron en todo el Estado.

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Probablemente sean los salones literarios parisinos del siglo XVII -los que tuvieron una fuerte influencia en el XIX en Latinoamérica, donde proliferaron como espacios de libertad y emancipación, pero exclusivos para los intelectuales dedicados a la lectura y la escritura- los antecedentes más directos de las Salas de Lectura, los espacios donde ahora todos caben y cuya finalidad es acercar los libros a todos los rincones del país, en especial a aquellos lugares donde el acceso al libro es limitado. 

En 1995 fue creado, por el entonces Conaculta, el Programa Nacional Salas de Lectura (PNSL), pero esta noble iniciativa comenzó en mayo de 2003 en Yucatán bajo la operatividad del escritor Oscar Sauri y las promotoras de lectura Ligia Ocampo y Melba Alfaro; fueron cien salas las que abrieron en todo el Estado, la primera fue instalada en el puerto de Progreso y atendida por la escritora Rosy Gutiérrez. 

A lo largo de estos 13 años, con cortapisas, pero también con el entusiasmo de los cientos de mediadores, las Salas de Lectura convergen en un mismo fin: 'La lectura como motor para el desarrollo y condición para la equidad, factor de identidad e inclusión social', por eso cada sala ofrece la oportunidad de leer, dialogar, reflexionar y compartir. 

Para abrir una sala basta la iniciativa de un lector que contagie e invite a otros a leer; y si pensamos que nadie está dispuesto a dedicar su tiempo y espacio para los demás sabremos que son los mediadores ciudadanos ejemplares que en el anonimato dan mucho más que eso, abren ventanas a un sinfín de posibilidades donde antes probablemente sólo se vislumbraba una. 

Desde 2010 tengo el privilegio de formar parte del PNSL y a lo largo de estos años he encontrado más que libros, a entrañables amigos, todos dispuestos a compartir, colaborar y valorar el trabajo que realiza cada uno; aún estamos en proceso de formación, pero aprendiendo unos de otros, somos una comunidad que se reconoce por tener en común el amor a la lectura. Hoy son más de 20 las salas con mediadores que cuentan con una profesionalización impartida por la Secretaría de Cultura federal en coordinación con la UAM-Xochimilco, la operatividad de todas las salas está a cargo de los escritores Jorge Cortés A. y Manuel Tejada L., a través de la Sedeculta, con quienes los mediadores compartimos una gran verdad dicha por Monsiváis, y con la cual se resume la esencia de este movimiento lector: 

'Cuando uno lee ya no está solo. Leer es dialogar y cuando se dialoga la soledad se declara abolida'.  Si buscas con quien compartir tus lecturas acércate a una sala: ¡Somos lectores y seremos más!

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