18 de Febrero de 2018

Opinión

La sana distancia

Es imperativo mantener la sana distancia promoviendo el uso regular de preservativos y considerar prioritario preservar su salud evitando riesgos innecesarios.

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Normalmente don Simplicio Vales es una persona reservada, emite sus juicios con parsimonia y educación. Por eso no me sorprendió su sobrio estado de ánimo al compartir la botana y deliciosas cervezas Ceiba Stout.   

−Ayer, mi hijo Simplicito me dejó con la boca abierta. Me explicó que asistió a una reunión de jóvenes priistas donde deliberaron sobre las declaraciones vertidas recientemente a la prensa por el coordinador de la bancada tricolor en el Senado. No obstante discutir y aventurar con seriedad varias hipótesis, me confesó, se sentían incapaces de concluir algo significativo. Se sentían confundidos. La verdad, estuve a punto de interrumpirlo, pero algo dentro de mí me hizo saber que bien valía la pena esperar.  

−Y así estuvimos, papá, hasta que Jaimito Antúnez, el compañero más aplicado del grupo, tomó la palabra y dijo: −No se confundan,  que es muy claro. La única sana distancia que ha escuchado nuestra generación es la  insistente recomendación de los adultos de usar condones para evitar contagios durante las relaciones sexuales. ¿Por qué tendríamos que ir justo ahora contra dicha encomienda? 

−Ya podrá usted imaginarse mi impresión ante tamaño disparate. Pero antes de actuar irreflexivamente, quedé pensativo un momento. Comprendí la singular verdad implícita en la sabia abstracción de ese muchacho, Antúnez. Lleno de satisfacción me dirigí a mi primogénito y le dije: −Bueno, digamos que hay de distancias a distancias. Pero desde el punto de vista de tu compañero, hijo, dice bien que es imperativo mantener la sana distancia promoviendo el uso regular de preservativos. 

 Y aunque después hice un entripado, me conforté pensando que es fundamental para los chamacos el aprendizaje que se obtiene de los mayores para formar criterios, aunque a veces estas señales sean críticas y deban leerse entre líneas. Ya tendrá tiempo el señor Fabio Beltrones de explicar con todo detalle a la base juvenil del partido su ligereza de traer al presente una frase de 1994, a todas luces olvidada e innecesaria.  Por lo pronto, le confieso, me siento aliviado. Estará de acuerdo conmigo sobre  el acierto de que los muchachos consideren prioritario preservar su salud evitando riesgos innecesarios.

Pedimos más cerveza y brindamos por la singular revelación de ciertas almas reflexivas.

¡Vaya biem!

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