20 de Abril de 2018

Opinión

“Sarna para rascar”

La escabiasis o sarna es un padecimiento cutáneo que aún conserva cierta carga de prejuicio o un dejo despectivo.

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La escabiasis o sarna es un padecimiento cutáneo que aún conserva cierta  carga de prejuicio o un dejo despectivo, por la creencia de que sólo la padecen personas de malos hábitos higiénicos y que puede ser transmitida por animales, pero éstos son realmente conceptos  equivocados.

La escabiasis es una parasitosis cutánea producida por un ácaro llamado Sarcoptes Scabiei variedad Hominis y esto último es importante, ya que sólo esta variedad afecta a los  humanos, pues las que  son propias de los animales atacan al hombre excepcionalmente, por lo tanto no hay  que culpar a las mascotas de su transmisión. Dicho sea de paso, la enfermedad que padecen los perros y gatos cuando pierden el pelo es producida por hongos que pueden transmitir al hombre una  infección llamada tiña.

La escabiasis es un padecimiento fácilmente transmisible, habitualmente familiar, que afecta a cualquier persona independientemente de la edad, sexo y clase social. Antes se creía que se presentaba cíclicamente en brotes epidémicos cada 10 años, pero  desde hace algunos años, en el Centro Dermatólogico de Yucatán, ocupa el tercer lugar como causa de consulta y por cada paciente que consulta siempre hay un número mayor de convivientes afectados; de hecho para hacer el diagnóstico hay dos aspectos relevantes: la ferocidad de la comezón que impide el sueño y si alguien más en la familia se rasca.

Las lesiones se ubican entre los hombros y las rodillas (líneas de hebra), predominando alrededor del ombligo, glúteos, genitales, muñecas, manos y caras internas de brazos en los adultos; en los niños pequeños afecta también la cabeza y los pies; las lesiones características son  pápulas inicialmente y posteriormente las huellas del rascado, que dan una idea de la intensidad de la comezón
La forma de contagio es por el contacto de persona a persona, de la ropa u objetos como los muebles y es a través de los huevos o larvas que el parásito adulto deposita en la piel de los enfermos  y  que fuera de la piel sólo sobreviven 30 horas, por lo que no es útil fumigar la casa ni tomar ninguna medida contra las mascotas. Las complicaciones más frecuentes son las infecciones secundarias  por el rascado y la dermatitis de contacto por los medicamentos

El tratamiento debe ser para  toda la familia y así evitar las recaídas transmitidas por los convivientes que pueden tener el parásito sin presentar síntomas;  por eso el tratamiento se dificulta en escuelas, asilos y cárceles.

Debe medicarse con antiparasitarios ingeridos o aplicados por la noche después del baño y recordar que estos medicamentos no son vacunas, ya que es común la recaída al volverse a poner en contacto con el parásito, lo que obliga  a repetir el tratamiento hasta la completa erradicación de la enfermedad y justifica el dicho de “sarna que rascar”.

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