Se pusieron a sí mismos en capilla

El secretario federal de Educación, Emilio Chuayffet, exhortó a los gobernadores de los estados a someterse a la ley y no a la CNTE.

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Tanto va el cántaro al agua, que los profes de la CNTE se han colocado en la penosa condición de prescindibles.
Ayer, el secretario federal de Educación, Emilio Chuayffet, exhortó a los gobernadores de los estados a someterse a la ley, y no a ese grupo de presión económica y política.

Les pidió aplicar sin excepción las nuevas leyes derivadas de la reforma educativa.

En buen castellano, lo que el secretario dijo en la Cámara de Diputados es que a los gobernadores les corresponde ahora, sin pretextos, asumir la responsabilidad de despedir a todo maistro que acumule tres faltas injustificadas, consecutivas o en un mes.

Vaya paquete para mandatarios como los de Oaxaca (principalmente), Guerrero, Michoacán y Chiapas (en mucho menor medida), quienes cargan la ominosa herencia de administraciones que corrompieron la relación entre gobiernos estatales y maestros.

Agoniza, pues, aquello de vivir de plantones chantajistas, pero no de cumplir con la misión, vocación y orgullo de impartir clases a las niñas y niños más pobres de México.

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